La Mejor Evidencia de que los Evangelios Dicen la Verdad

Una de las tareas más importantes para un detective es escuchar cuidadosamente cuando varios testigos presenciales proveen una declaración acerca de lo que observaron en la escena de un crimen. Mi trabajo es armar el cuadro completo de lo que sucedió en esa escena. No es probable que un solo testigo haya visto todos los detalles, así que debo considerar todas las declaraciones, permitiendo que las observaciones de un testigo ocular llenen los vacíos que puedan existir en las observaciones de otro testigo. Hay momentos en los que un testimonio parece no tener sentido. Pero después de hojear el expediente del caso al testimonio siguiente, las preguntas planteadas por el primer testigo ocular a veces son contestadas por el segundo observador del evento. Llamo a esto “Soporte Involuntario entre Testigos”; esos momentos en los que un testigo ocular plantea preguntas que, involuntariamente, son contestadas por un segundo observador. He visto tantas veces esto en los últimos 25 años, que he llegado a reconocerlo como una característica de testimonios de testigos confiables.

Cuando leí por primera vez los Evangelios de manera forense, comparando las partes donde dos o más escritores describen el mismo evento, me llamó la atención de inmediato el soporte involuntario que cada escritor proveía para el otro. Las declaraciones encajaban tal como uno esperaría de testigos independientes. Cuando un autor del evangelio describió un evento y dejó fuera un detalle que dejaba abierta una pregunta, esta pregunta se contestó involuntariamente por el autor de otro evangelio.

Esta interdependencia entre los Evangelios puede explicarse de dos maneras.

  • Puede ser que los escritores trabajaron juntos, escribiendo precisamente en el mismo momento y lugar, para elaborar una ingeniosa mentira tan sutil que muy pocas personas siquiera la notarían.
  • O fueron escritos por testigos oculares diferentes que presenciaron el mismo evento e incluyeron detalles de soporte no planificados; simplemente estaban describiendo algo que realmente ocurrió.

Un profesor de teología llamado J.J. Blunt escribió un libro en 1847 titulado “Coincidencias No Diseñadas en los Escritos del Antiguo y Nuevo Testamento, un Argumento de su Veracidad; con un Apéndice, que Contiene Coincidencias No Diseñadas entre los Evangelios y Hechos, y Josefo” e identificó más de 40 lugares en el NT donde existe este soporte involuntario. Déjame darte probablemente el mejor ejemplo del “Soporte Involuntario Entre Testigos” (Observación: lo que se encuentra resaltado son los detalles a los cuales se debe prestar atención):

La Alimentación de los Cinco Mil

El relato de Marcos de este milagro plantea una pregunta cuando no se considera la participación de los otros escritores de los evangelios. Marcos escribió que justo antes de este evento, Jesús envió a sus discípulos a predicar el arrepentimiento en los pueblos y aldeas locales. Cuando regresaron, se encontraron rodeados por una multitud de personas:

 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario. Pero muchos que los vieron salir los reconocieron y, desde todos los poblados, corrieron por tierra hasta allá y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así que comenzó a enseñarles muchas cosas. Cuando ya se hizo tarde, se le acercaron sus discípulos y le dijeron:

—Éste es un lugar apartado y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vayan a los campos y pueblos cercanos y se compren algo de comer.

—Denles ustedes mismos de comer —contestó Jesús.

—¡Eso costaría casi un año de trabajo! —objetaron—. ¿Quieres que vayamos y gastemos todo ese dinero en pan para darles de comer?

—¿Cuántos panes tienen ustedes? —preguntó—. Vayan a ver.

Después de averiguarlo, le dijeron:

—Cinco, y dos pescados.

Entonces les mandó que hicieran que la gente se sentara por grupos sobre la hierba verde Así que ellos se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. También repartió los dos pescados entre todos. Comieron todos hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos de pan y de pescado. Los que comieron fueron cinco mil. (Marcos 6:30-44 NVI)

Según Marcos, mucha gente iba y venía de la zona, incluso antes de que Jesús y sus discípulos se capitulo 12 UC 1convirtieran en el punto de concentración de la multitud. ¿Por qué estaba esta multitud en el área en primer lugar? Marcos nunca lo menciona. La pregunta planteada por Marcos no es contestada sino hasta que escuchamos el testimonio de Juan:

Algún tiempo después, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea (o de Tiberíades). Y mucha gente lo seguía, porque veían las señales milagrosas que hacía en los enfermos.  Entonces subió Jesús a una colina y se sentó con sus discípulos. Faltaba muy poco tiempo para la fiesta judía de la Pascua.

Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe:

— ¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?

Esto lo dijo sólo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer.

—Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno —respondió Felipe.

Otro de sus discípulos, Andrés, que era hermano de Simón Pedro, le dijo:

—Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?

—Hagan que se sienten todos —ordenó Jesús.

En ese lugar había mucha hierba. Así que se sentaron, y los varones adultos eran como cinco mil. Jesús tomó entonces los panes, dio gracias y distribuyó a los que estaban sentados todo lo que quisieron. Lo mismo hizo con los pescados. Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos:

—Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada.

Así lo hicieron, y con los pedazos de los cinco panes de cebada que les sobraron a los que habían comido, llenaron doce canastas. (Juan 6:1-13 NVI)

Juan respondió a la pregunta planteada por Marcos. La gran multitud era el resultado de dos circunstancias: Primero, solo Juan menciona que las personas buscaban a Jesús porque sabían que Él había estado realizando curaciones milagrosas. Segundo, solo Juan menciona que era casi la Pascua, la fiesta santa judía que causaba que miles de personas viajen por esa zona para llegar a la celebración en Jerusalén. Mientras que Marcos menciona a la multitud, sólo Juan nos dijo por qué estaba allí en primer lugar. Pero para responder involuntariamente la pregunta planteada por Marcos, Juan planteó una pregunta sin respuesta por su cuenta. El relato de Juan menciona a Felipe y Andrés específicamente. Esto me impresionó, dado que el uso de los pronombres y nombres propios es un enfoque importante del “Análisis Forense de Declaraciones”. Andrés y Felipe no son los personajes principales en los Evangelios; los escritores de los evangelios rara vez los mencionan, especialmente cuando se comparan con Pedro, Juan y Santiago. Por esta razón, su aparición aquí plantea un par de preguntas. ¿Por qué le preguntó Jesús a Felipe donde debían ir a comprar el pan? ¿Por qué Andrés se involucró en la respuesta? Además de esto, Juan también menciona un detalle que no se encuentra en Marcos. Juan dijo que los discípulos alimentaron a la multitud con “panes de cebada.” Juan también repitió la parte del testimonio de Marcos que menciona que había “mucha hierba” en la zona. Con el fin de dar sentido a las preguntas planteadas por Juan, y el papel de la hierba y de la cebada, terminemos con un análisis del relato de Lucas:

Cuando regresaron los apóstoles, le relataron a Jesús lo que habían hecho. Él se los llevó consigo y se retiraron solos a un pueblo llamado Betsaida, pero la gente se enteró y lo siguió. Él los recibió y les habló del reino de Dios. También sanó a los que lo necesitaban.

Al atardecer se le acercaron los doce y le dijeron:

—Despide a la gente, para que vaya a buscar alojamiento y comida en los campos y pueblos cercanos, pues donde estamos no hay nada.

—Denles ustedes mismos de comer —les dijo Jesús.

—No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente —objetaron ellos, porque había allí unos cinco mil hombres.

Pero Jesús dijo a sus discípulos:

—Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta cada uno.

Así lo hicieron los discípulos, y se sentaron todos. Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas. (Lucas 9:10-17 NVI)

Lucas es el único que menciona que este evento ocurrió cuando Jesús se retiró a la ciudad de Betsaida. Esta declaración revela el misterio de la prominencia de Felipe y Andrés en el testimonio de Juan; ya que ambos eran de Betsaida (según Juan 1:44). Nos enteramos de este detalle no de Lucas (quién nos dijo que el milagro se produjo en Betsaida) sino de Juan (quien lo mencionó sin ninguna conexión con el milagro). Jesús le preguntó a Felipe acerca de los lugares para conseguir el pan porque sabía que Felipe era de esa parte del país. Felipe y Andrés naturalmente intentaron todo lo posible por responder, ya que ellos estaban especialmente calificados para responder a la pregunta de Jesús.

¿Qué hay sobre la hierba y la cebada? ¿Por qué fueron estos detalles incluidos en la narrativa? ¿Son consistentes con lo que los testigos podrían haber realmente visto o experimentado? Resulta que la Pascua ocurrió en un momento (Abril) posterior a los cinco meses más lluviosos de la zona de Betsaida. Además de esto, la Pascua ocurrió al final de la cosecha de cebada.1 Estos detalles insignificantes son justo lo que yo hubiera esperado de testigos oculares que simplemente estaban describiendo lo que vieron, incluyendo los detalles que realmente no tienen importancia en la narrativa principal.

Referencias: 1. Para más información, consulte Oded Borowski, Agriculture in Iron Age Israel: The Evidence from Archaeology and the Bible (Boston: American Schools of Oriental Research, May 1987), 7.

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

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