La Naturaleza Evidencial y Razonable de la Fe Cristiana

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Cuando Juan el Bautista envió a sus discípulos a preguntar a Jesús “¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?”. Jesús no reprendió a Juan por su duda o le dijo que simplemente “confíe” ciegamente en él. No, en cambio “en esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.” y Él les dijo: “Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio”

Los escépticos a veces retratan a los cristianos tanto “irrazonables” como “irracionales”. La cultura cristiana sólo agrava el problema cuando se aboga por una definición de “fe” sin evidencia. ¿Es la verdadera fe ciega? ¿Cómo los verdaderos creyentes responden a la duda? ¿Cuál es la relación entre la fe y la razón? Richard Dawkins dijo una vez:

“Muchos de nosotros veíamos a la religión como una tontería inofensiva. Puede ser que las creencias carezcan de toda evidencia, pero pensábamos  <<si la gente necesita una muleta para consolación, ¿dónde está el daño?>> El 11 de septiembre lo cambió todo”

Este punto de vista de la fe cristiana es común entre los escépticos y creyentes por igual. Los críticos piensan que los cristianos aceptan las verdades sin ningún tipo de apoyo justificativo y muchos cristianos abrazan las afirmaciones del cristianismo inconscientes de la fuerte evidencia que apoya a nuestra visión del mundo. Dawkins tiene razón cuando argumenta en contra de la formación de creencias sin pruebas. Las personas que aceptan las verdades sin ningún examen o sin  necesidad de evidencia son propensas a creer los mitos y tomar malas decisiones.

Los Cristianos estamos llamados a una Fe Razonable

Los cristianos, al contrario, no son llamados a tomar decisiones sin pruebas convincentes. El Dios de la Biblia no llama a sus hijos a obedecer ciegamente. Son los Evangelios mismos una forma importante de pruebas directas; el testimonio de testigos presenciales que observaron la vida, el ministerio, la muerte y resurrección de Jesús. Es por eso que las Escrituras repetidamente nos llaman a tener una creencia fundamentada en Cristo, y no recurrir a la conducta de los animales irracionales:

Judas 1,4.10

4 Porque algunas personas que no tienen a Dios se han infiltrado en sus iglesias diciendo que la maravillosa gracia de Dios nos permite llevar una vida inmoral. La condena de tales personas fue escrita hace mucho tiempo, pues han negado a Jesucristo, nuestro único Dueño y Señor. 10Pero esa gente se burla de cosas que no entiende. Como animales irracionales, hacen todo lo que les dictan sus instintos y de esta manera provocan su propia destrucción.

La Biblia usa esta palabra “irracional” de manera peyorativa; ser irracional es actuar como un animal bruto. Dios claramente quiere más de seres creados a su imagen.

Los Cristianos estamos llamados a una Fe Examinada

Mateo 22, 37-38

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y más grande mandamiento.”

Este tipo de fe no tiene miedo de desafíos. De hecho, se anima a los cristianos a examinar lo que ellos creen críticamente para que puedan estar plenamente convencidos:

1 Tesalonicenses 5, 19-21

No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno…

1 Juan 4, 1

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

Romanos 14, 5

Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

2 Timoteo 3, 14

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién lo has aprendido…

Los Cristianos están llamados a una Fe Evidencial

El examen crítico nos obliga a investigar las evidencias, y Dios tiene a las evidencias en alta estima. Él quiere que estemos convencidos después de examinar los hechos. Jesús valora las pruebas y proporciona continuamente pruebas para presentar su caso:

Juan 14, 11

“Créanme que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; o por lo menos, crean por las milagros mismos.”

Jesús continuó dando evidencia a sus discípulos, incluso después de su resurrección:

Hechos 1, 2-3

… hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indudables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.

Los primeros cristianos entendieron la conexión entre la razón, la evidencia y la fe, y no vieron estos conceptos como mutuamente excluyentes. De hecho, Pablo utiliza a menudo evidencia directa para hacer su caso para el cristianismo:

Hechos 17, 30-31

“En la antigüedad Dios pasó por alto la ignorancia de la gente acerca de estas cosas, pero ahora él manda que todo el mundo en todas partes se arrepienta de sus pecados y vuelva a él. Pues él ha fijado un día para juzgar al mundo con justicia por el hombre que él ha designado, y les demostró a todos quién es ese hombre al levantarlo de los muertos”

Hechos 17, 2-3

Como era su costumbre, Pablo fue al servicio de la sinagoga y, durante tres días de descanso seguidos, usó las Escrituras para razonar con la gente.  Explicó las profecías y demostró que el Mesías tenía que sufrir y resucitar de los muertos. Decía: «Este Jesús, de quien les hablo, es el Mesías»

Los Cristianos estamos llamados a Hacer el Caso para la Fe:

Cuando los creyentes usamos nuestras mentes, investigamos la evidencia y nos convencemos, algo maravilloso sucede: Tenemos el coraje para defender lo que creemos utilizando la misma evidencia, lógica y el razonamiento que utilizamos enérgicamente para llegar a la fe en primer lugar:

1 Pedro 3:15

…adoren a Cristo como el Señor de su vida. Siempre estén listos para dar una explicación a todo quién pregunte sobre la esperanza que tienen, pero háganlo con humildad y respeto

Los cristianos de todas las disciplinas de la investigación y el descubrimiento han utilizado su poder de razonamiento para investigar las pruebas. Los cristianos NO son irracionales, y la fe cristiana NO es ciega. La rica historia intelectual del cristianismo llama a cada uno de nosotros a tener una fe razonable, examinada, basada en evidencia y lista para ser presentada. Este tipo de fe honra a Dios y resiste a la crítica escéptica y a la duda personal.

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Enlace original: http://coldcasechristianity.com/2013/the-reasonable-evidential-nature-of-christian-faith/

El Caso Para la Datación Temprana de los Evangelios

¿De cuán temprano estamos hablando?

¿Cómo sabemos lo que sabemos acerca de Jesús? ¿Cómo podemos estar seguros de que podemos confiar en lo que nos han dicho acerca de él? Para contestar estas preguntas, es importante que determinemos si los Evangelios son, de hecho, verdaderos testimonios de la vida de Jesucristo. El primer criterio para evaluar la veracidad de un testigo nos obliga a responder a la pregunta “¿Estuvieron los supuestos testigos presentes en primer lugar?”. Al igual que muchos eruditos liberales, cuando era ateo respondí a esta pregunta con el argumento de que los Evangelios fueron escritos en el siglo II o III, mucho más cerca del establecimiento del Cristianismo en el Imperio Romano que de la supuesta vida de Jesús:

 

 

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 Antes de que siquiera pueda considerar a los Evangelios como relatos de testigos, tenía que decidir donde se encontraban en esta línea de tiempo. Si los escritores aparecieron por primera vez hacia la derecha (más cerca de los concilios de la iglesia y el establecimiento formal de la Iglesia Católica), había buenas razones para dudar de que eran verdaderos testigos de los sufrimientos de Cristo (1 Pedro 5:1) o de que ellos realmente vieron a Jesús con sus propios ojos (1 Juan 1: 1-3). Si, por el contrario, los escritores aparecieron a la izquierda de la línea de tiempo, por lo menos podría empezar a considerarlos seriamente. Cuanto más se cerca se encontraran de la vida y el ministerio de Jesús, más seriamente podría considerar sus afirmaciones.

 Vamos a echar un vistazo a la evidencia histórica y textual relacionada con los evangelios y a determinar cuán temprano aparecieron por primera vez en la historia. A medida que avanzamos en la datación temprana de los evangelios, recordemos que mientras más nos acercamos al tiempo de la vida de Jesús con un conjunto específico de pruebas, construimos un caso aún más fuerte para el grupo anterior de pruebas ofrecidas. El caso acumulativo para la datación temprana se hace más fuerte con cada línea adicional de evidencia:

 1) Más temprano que 250 DC

El 19 de noviembre de 1931, los “Papiros Bíblicos Chester Beatty” fueron revelados al mundo. Este grupo de antiguos papiros de Afróditopolis contiene once manuscritos, de los cuales tres son fragmentos del Nuevo Testamento, incluyendo los cuatro evangelios canónicos. Estos últimos han sido datados entre 200 – 250 DC. A partir de la existencia de estos papiros podemos concluir que los evangelios se escribieron antes del 250 DC.

 2) Más temprano que 200 DC

Otro gran grupo de papiros antiguos fueron descubiertos en Egipto en 1952. Los “Papiros Bodmer” fueron descubiertos en las antiguas sedes del orden Pacomio de monjes en Pabau, cerca Dishna. El conjunto de papiros contiene un texto del Evangelio de Juan que data de la primera parte del siglo III (cerca de 200 – 225 DC). Dado que Juan es aceptado por los estudiosos como el último evangelio escrito, es razonable concluir que los otros evangelios estaban en circulación antes del 200 DC.

 3) Más temprano que 180 DC

Taciano el Asirio fue un teólogo cristiano que vivió desde el 120 hasta el 180 DC. Tal vez su obra más importante fue un texto conocido como el “Diatessaron”; se trata de una armonización de los cuatro evangelios. Este trabajo se convirtió en el texto estándar para las iglesias cristianas de habla siria durante casi 500 años. Fue escrito obviamente antes de la muerte de Taciano en 180 DC y demuestra que los cuatro evangelios ya estaban en circulación y bien conocidos en el momento en que Taciano se dio a la tarea de armonizarlos.

 4) Más temprano que 150 DC

Muchos de los primeros Padres de la Iglesia estaban familiarizados con los evangelios y los citaron en sus propias cartas y escritos. Justino Mártir, en su “Primera Apología” (150 DC) cita y alude al capítulo 3 del Evangelio de San Juan (1. Apol 61, 4-5). Esto es consistente con el hecho de que Justino era el maestro de Taciano y seguramente sabía lo que Taciano sabía sobre los evangelios existentes. El uso de Justino del Evangelio de Juan empuja la datación de los evangelios otros 30 años hasta el 150 DC.

 5) Más temprano que 130 DC

Según Eusebio, Papías de Hierápolis mencionó los escritos de Mateo y Marcos cuando él (Papías) escribió sus cinco volúmenes de “Exposición de los Oráculos del Señor” alrededor del 130 DC. Esto es consistente con el hecho de que el famoso “Papiro Rylands” (el fragmento de papiro más antiguo conocido del NT hasta ahora) contenga un fragmento del Evangelio de Juan que data del mismo período de tiempo (130 DC). Los Papiros Rylands se descubrieron en Egipto y contienen miles de fragmentos de papiros. Es razonable concluir que el Evangelio de Juan se escribió antes del 130 DC dado el hecho de que fue obviamente escrito, copiado y transmitido de Grecia a Egipto durante algún período de tiempo antes de que se convirtiera en parte de esta colección.

 6) Más temprano que 120 DC

Policarpo fue un discípulo del apóstol Juan (o tal vez de Juan el evangelista) y más tarde se convirtió en el obispo de Esmirna durante el siglo II. Es considerado como uno de los tres Padres Apostólicos más importantes y el único trabajo sobreviviente de Policarpo es una epístola que escribió a la Iglesia Filipense en 120 DC. Policarpo cita a los evangelios y a otros libros del Nuevo Testamento en este documento; por lo tanto, es razonable concluir que los evangelios existían y ya eran bien conocidos antes de 120 DC.

 7) Más temprano que 110 DC

Ignacio fue el obispo de Antioquía a finales del siglo I o principios del siglo II. Escribió varias cartas alrededor del 110 DC que citan o aluden al Evangelio de Mateo. Sus cartas para Éfeso, Esmirna y Policarpo citan o aluden a Mateo 12:33, 19:12 y 10:16. Dado el tiempo de estos escritos, es claro que Mateo ya estaba en circulación y bien aceptado.

  8) Más temprano que 100 DC

Además de esto, la “Didajé” o “La Enseñanza de los Doce Apóstoles” también cita la versión de Mateo de la Oración del Señor en Didajé 8:1. La Didajé se descubrió por primera vez en un monasterio de Constantinopla y claramente fue utilizada por los primeros cristianos. Atanasio la describió como “designada por los Padres para ser leída por aquellos que recién se unen a nosotros y que desean la instrucción en la palabra de Dios”. La Didajé data aproximadamente del año 100 DC; otra evidencia de que el Evangelio de Mateo ya estaba en circulación y ampliamente conocido para esta época.

  9) Más temprano que 95 DC

Clemente está catalogado como el segundo o tercer obispo de Roma (después de Pedro) y escribió una carta a la congregación de Corinto que se conoce como “Primera Epístola de Clemente”. Esta carta está fechada comúnmente hacia el final del reinado de Domiciano en Roma (95 o 96 DC). Clemente utiliza secciones del evangelio de Mateo en 1 Clemente 13:1-2, una vez más, estableciendo que el evangelio de Mateo ya estaba en circulación y era citado en el año 95 DC.

  10) Más temprano que 70 DC

Probablemente el acontecimiento más importante del siglo, sobre todo para los judíos y los cristianos conversos, fue la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 DC. Roma envió un ejército a Jerusalén en respuesta a la rebelión judía del 66 DC. El ejército romano (bajo la dirección de Tito) destruyó el templo en el 70 DC, justo como Jesús lo había predicho en los Evangelios. Sin embargo, ningún evangelio registra la destrucción del templo. De hecho, no hay ningún documento del Nuevo Testamento que menciona o alude a la destrucción del templo, a pesar de que en muchas ocasiones la descripción de la destrucción del templo podría haber ayudado a establecer una verificación teológica o histórica. La explicación más razonable para el silencio respecto a la destrucción del templo es que todos los documentos del Nuevo Testamento, incluyendo los evangelios, fueron escritos antes del 70 DC.

 11) Más temprano que 64 DC

Lucas, el autor de “Los Hechos de los Apóstoles”, no dice nada acerca de:

  • La Destrucción del Templo (70 DC)
  • La Guerra de los Judíos con los Romanos (66 DC)
  • La persecución de la Iglesia por el ejército Romano (64).
  • El martirio de Santiago (61 DC)
  • El martirio de Pedro (65 DC)
  • El martirio de Pablo (64 DC)

De hecho, Pablo sigue vivo al final del libro de los Hechos. Además, muchas de las expresiones utilizadas por Lucas en el libro de los Hechos son muy tempranas y primitivas y encajan bien en el contexto de Palestina antes de la caída del templo. Es razonable, por lo tanto, datar la redacción de los Hechos antes del 64 DC.

Lucas escribió el libro de los Hechos y el Evangelio de Lucas. Estos dos textos contienen introducciones que los unen en la historia. En la introducción del libro de los Hechos, Lucas se refiere a su “primer libro”, donde él “escribió acerca de todo lo que Jesús hizo y enseño hasta el día en que fue llevado al cielo”. Si es razonable concluir que el Libro de los Hechos fue escrito antes del 64 DC, también es razonable concluir que el Evangelio de Lucas fue escrito en años anteriores a este. Pablo ciertamente sabía que El Evangelio de Lucas era de dominio público alrededor del 64 DC cuando escribió su carta a Timoteo. Tengamos en cuenta el siguiente pasaje de su carta:

 

1 Timoteo 5, 17-18

Los ancianos que cumplen bien su función deberían ser respetados y bien remunerados, en particular los que trabajan con esmero tanto en la predicación como en la enseñanza. Pues la Escritura dice: «No le pongas bozal al buey para impedirle que coma mientras trilla el grano». Y dice también: « ¡Todo el que trabaja merece recibir su salario! »

 Pablo cita dos pasajes como Escritura aquí; uno en el Antiguo Testamento y uno en el Nuevo Testamento. «No le pongas bozal al buey que trilla”, se refiere a Deuteronomio 25, 4 y “El obrero es digno de su salario” se refiere a Lucas 10, 7. Está claro que el evangelio de Lucas ya era de conocimiento público y aceptado como Escritura cuando esta carta fue escrita. Por lo tanto, es razonable suponer que el evangelio de Lucas fue escrito en la década de los 60.

 12) Más temprano que 60 DC

Al igual que el libro de los Hechos, ninguno de los evangelios menciona cualquiera de los hechos ocurridos después del 61 DC. El más antiguo de estos evangelios, Marcos, es citado en varias ocasiones por Lucas en su evangelio. Esto no debe sorprendernos; Lucas nos aclaró que él no fue un testigo presencial, sino simplemente un buen historiador que estaba consultando a los testigos de la época:

Lucas 1, 1-4

Muchas personas han intentado escribir un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros. Se valieron de los informes que circulan entre nosotros dados por testigos oculares, los primeros discípulos. Después de investigar todo con esmero desde el principio, yo también decidí escribir un relato cuidadoso para ti, muy honorable Teófilo,  para que puedas estar seguro de la veracidad de todo lo que te han enseñado.

 

Es razonable creer que el evangelio de Marcos ya estaba en circulación con anterioridad a la investigación de Lucas. Si Lucas escribió su Evangelio en los años 60, podemos suponer que el Evangelio de Marcos fue escrito antes de eso, colocándolo en los finales de los 50.

 13) Más temprano que 55 DC

Mientras que los eruditos liberales se inclinan a negar que Pablo es el autor de todas las cartas que se le atribuyen en la Biblia, incluso los eruditos más escépticos están de acuerdo en que Pablo es el autor de las cartas escritas a los Romanos, a los Corintios y a los Gálatas, y que estas cartas fueron escritas en un período que abarca desde el 48 DC  hasta el 60 DC. La Carta a los Romanos se suele datar en el 50 DC y revela algo importante relacionado con la temprana existencia de los evangelios. Pablo comienza la carta proclamando que Jesús es el “Hijo de Dios” resucitado; Pablo describe ya una “alta cristología” en esta carta.  Jesús no es simplemente un profeta humilde que fue transformado en Dios por medio de una evolución mitológica durante cientos de años. Él es el Jesús de los evangelios en las cartas de Pablo, sólo 17 años después de la Resurrección. De hecho, el esquema de Pablo de la vida de Jesús coincide con el de los evangelios. En 1 Corintios 15, Pablo resume el mensaje de los evangelios y refuerza la idea de que este mensaje es el que le entregaron los apóstoles. En su carta a los Gálatas (escrita en los mediados de los 50) Pablo describe su interacción con estos apóstoles (Pedro y Santiago) y dice que la reunión se produjo por lo menos 14 años antes de la redacción de la carta (Gálatas 1:18, cf. 2:1). Esto significa que Pablo vio a Cristo resucitado y aprendió acerca de los relatos de los evangelios de los testigos oculares (Pedro y Santiago) dentro de los 5 años posteriores a la Crucifixión. Por eso Pablo pudo decirle a los Corintios (en su carta escrita en 53-57 DC) que todavía había muchos testigos vivos que podían confirmar los relatos de la resurrección:

 

1 Corintios 15:3-7

Yo les transmití a ustedes lo más importante y lo que se me había transmitido a mí también. Cristo murió por nuestros pecados tal como dicen las Escrituras. Fue enterrado y al tercer día fue levantado de los muertos, tal como dicen las Escrituras. Lo vio Pedro y luego lo vieron los Doce.  Más tarde, lo vieron más de quinientos de sus seguidores a la vez, la mayoría de los cuales todavía viven, aunque algunos ya han muerto. Luego lo vio Santiago, y después lo vieron todos los apóstoles. 

 

La descripción de Pablo sobre Jesús nunca cambia en los muchos años durante los cuales escribió cartas a las iglesias locales. Pablo se mantiene firme en la manera en que describe a Jesús. No existe una lenta evolución de Jesús de hombre a Dios, a pesar de que las cartas se Pablo extienden durante 12 a 15 años. Pablo tiene sus raíces en la descripción de Jesús dada por los evangelios desde su primera reunión con los testigos que conocieron personalmente a Jesús. Pablo también parece estar familiarizado con el Evangelio de Lucas al escribir su carta a la Iglesia de Corinto. Nótese la similitud entre la descripción de Pablo de la Cena del Señor y la del Evangelio de Lucas:

1 Corintios 11:23-26

Pues yo les transmito lo que recibí del Señor mismo. La noche en que fue traicionado, el Señor Jesús tomó pan y dio gracias a Dios por ese pan. Luego lo partió en trozos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí». De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre…»

 

Lucas 22:19-20

Tomó un poco de pan y dio gracias a Dios por él. Luego lo partió en trozos, lo dio a sus discípulos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí».  Después de la cena, tomó en sus manos otra copa de vino y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre…»

Pablo, escribiendo a partir del 53 – 57 DC, parece estar citando al Evangelio de Lucas (ya que es el único evangelio que describe a Jesús diciendo a los discípulos “Hagan esto en memoria de mí”). Lucas fue compañero de viaje de Pablo y también fue el Evangelio de Lucas el que Pablo citó en 1 Timoteo. Recuerde que Lucas reunió su material de los testigos oculares disponibles, como Marcos, por lo que es razonable suponer que el relato de Marcos estaba disponible muy temprano en la historia a fin de servir de base para la información que Pablo está citando sobre la Cena del Señor.

Esta evidencia de la datación de los evangelios alrededor de los 50 podría corroborar el polémico descubrimiento de José O’Callaghan (un eminente papirólogo jesuita español). O’Callaghan examinó un fragmento de papiro descubierto en Qumrán en la Cueva 7 (como parte de la colección de los manuscritos del Mar Muerto). O’Callaghan concluyó que este fragmento (llamado el ‘7Q5’) es en realidad un trozo del evangelio de Marcos (Mc 6, 52-53). El fragmento está fechado en 50 DC.

Hay muchas buenas razones para creer que los evangelios fueron escritos muy temprano y que circularon entre los primeros cristianos quienes los leyeron, citaron y conservaron para las generaciones posteriores. Vamos a ubicar la evidencia en la línea de tiempo para visualizar donde están ubicados los evangelios con relación a la vida de Jesús:

 

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Hemos reunido trece piezas de evidencia que establecen la datación temprana de los Evangelios y las hemos organizado de la más reciente a la más antigua por una razón. Al leer la lista de evidencias, llegamos a entender que la primera pieza de evidencia de 250 DC es más validada y apoyada por la segunda pieza de evidencia de 200 DC. Cada pieza posterior continúa apoyando las evidencias previas.

 Tenemos suficiente evidencia interna y externa para concluir que fueron escritos por los testigos originales que vieron a Jesús y aprendieron de él. Mientras que a los escépticos les gustaría afirmar que fueron escritos muchos años luego de la vida de los supuestos discípulos y cerca de los concilios que los afirmaron, la evidencia indica algo diferente.

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Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Dos Hechos Científicos Ocultos en la Semana de la Pasión

Cuando examinamos los evangelios, encontramos dos hechos científicos ocultos que aumentan la credibilidad de los relatos de los testigos oculares. Los autores de los evangelios incluyeron dos observaciones increíbles, a pesar de que ellos no entendían  completamente lo que habían visto (o lo que había sido visto por otras personas) en el momento de escribir los evangelios. Solo años más tarde, gracias a que nuestra comprensión de la biología ha aumentado, estas observaciones tienen sentido. Cuando un testigo declara enfáticamente  una observación incomprensible, solo por el hecho de que esa observación sea explicada por alguien más, muchos años después, la credibilidad del testigo aumenta.

Déjeme darle un ejemplo. Una vez tuve un caso en el que una testigo, Debbie, contó que las joyas de su madre habían sido tomadas por un hombre. Ella le dijo a la policía que llegó a casa temprano de la escuela y encontró al ladrón en su casa. El ladrón salió corriendo por la puerta de atrás, con Debbie persiguiéndolo muy de cerca. Debbie dijo que se desvaneció en  el momento en que él entró en su patio trasero  y, aunque Debbie comprobó las cercas alrededor de la propiedad de sus padres, el ladrón parecía haber desaparecido en el aire. El oficial de policía dudó de su historia, dado que Debbie ya había tenido problemas con la ley. El oficial supuso que robó las joyas y había inventado la historia del “ladrón que desaparece”.  Semanas más tarde, otro robo se produjo en el barrio, sin embargo, esta vez el ladrón fue detenido por la policía. Él confesó haber tomado las joyas del primer robo y dijo a los investigadores que él saltó inmediatamente debajo de la casa (a través de un respiradero abierto en la base), cuando fue perseguido por la joven que lo vio. Se escondió debajo de la casa durante varias horas hasta que la policía se hubiera ido. Luego salió cuidadosamente fuera del patio. La confesión del ladrón explica ahora las observaciones de Debbie; su testimonio se volvió confiable una vez  que se explicaron sus observaciones aparentemente increíbles.

Dos de los testigos de los Evangelios (Lucas y Juan) ofrecen detalles de la Semana de la Pasión que parecieron increíbles a las primeras personas que leyeron sus testimonios. Siglos más tarde, gracias a que nuestra comprensión de la biología humana mejoró, estas observaciones finalmente tuvieron sentido. Lucas, por ejemplo, describe la escena en el Huerto de Getsemaní, en la que Jesús oró antes de ser llevado cautivo:

Lucas 22, 41-44

Y él se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Hematidrosis
Hematidrosis: Significa “sudar sangre”. Fenómeno raro que se produce en situaciones de estrés intenso. Los vasos sanguíneos pueden dilatarse hasta el punto de ruptura, de forma que se producen hemorragias en la capa de la epidermis más próxima a las glándulas sudoríparas. Así, la sangre se mezcla con el sudor y brota por la piel.

En la última línea de este pasaje, tenemos una descripción bastante inexplicable de Jesús sudando gotas de sangre. Al parecer, esto fue confuso para los primeros lectores de la Escritura; los Padres de la Iglesia no estaban muy seguros de qué hacer con esta descripción en sus propios escritos. Muchos trataban el versículo como una descripción poética por parte de Lucas. Justino Mártir, al describir el versículo en sus propias enseñanzas, por lo general omite esta línea por completo. Los lectores del mundo antiguo se esforzaron por dar sentido a la descripción de Lucas, dado que nunca habían visto nada como esto en su propia experiencia personal. Hoy entendemos la ciencia oculta detrás de esta rara observación de Lucas. Como describe el Dr. Joseph Bergeron: ” La Hematidrosis Psicogénica se ha reportado en un puñado de casos donde fue producida por el temor al daño físico inminente. La mayoría de estos casos reportados fueron personas que estaban a punto de ser ejecutadas”. El informe de Lucas sobre el sudor de sangre no era poético; se trataba simplemente de un ejemplo de ciencia escondida que aumenta la confianza de la observación original. Es poco probable que el Lucas inventara un detalle inexplicable si hubiera querido que la historia pareciera razonable a los primeros oyentes.

Lucas no es el único que describe algo confuso en la Semana de Pasión. Juan también incluye un detalle inexplicable en su descripción de Jesús en la cruz:

Juan 19, 31-34

Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilatos que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 

Pleura_sp
El corazón y los pulmones están recubiertos por el pericardio y la pleura, respectivamente. La función de estas cubiertas es amortiguar la fricción que estos órganos sufren al cambiar de volumen. Están compuestas por dos hojas que contienen líquido pericárdico y pleural, son líquidos parecidos al agua a simple vista y derivan de la sangre.

Juan, un simple pescador, describió la acción del soldado y dijo que salió agua del costado de Jesús cuando fue atravesado. Mientras un testigo falso de tal evento podría narrar la aparición de sangre que manaba del costado de Jesús, Juan incluye el agua sin ningún intento de aclarar o explicar su comentario. Su observación fue confusa para sus primeros lectores. De hecho, los Padres de la Iglesia una vez más se esforzaron por dar sentido a esta afirmación. Tertuliano, Agustín, Cirilo y Jerónimo sugirieron que Juan se refería alegóricamente al bautismo de Jesús, a la regeneración del agua, o al testimonio del Espíritu Santo. Hoy día, entendemos la ciencia médica oculta que explica la existencia de agua en el cuerpo de Jesús. Cualquier persona golpeada tanto como Jesús en las horas previas a su crucifixión, seguramente sufriría un shock circulatorio e insuficiencia cardíaca. Cuando esto ocurre, típicamente se produce un derrame pericárdico o pleural. El agua comienza a acumularse alrededor del corazón o en los pulmones. Si esto le sucedió a Jesús, el agua hubiera salido de su cuerpo si la lanza del soldado ingresó a cualquiera de estas dos regiones. El informe de Juan sobre agua no era una alegoría; era simplemente otro ejemplo de ciencia oculta que aumenta la confiabilidad de la observación original. Es poco probable que Juan inventara un detalle inexplicable si hubiera querido que la historia pareciese razonable a los primeros oyentes.

Los hallazgos de la ciencia explican ahora las observaciones de los testigos de los Evangelios que; al igual que Debbie, se han vuelto aún más creíbles ahora que su testimonio aparentemente inexplicable haya sido explicado tarde en la historia.

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Traducido y Adaptado de:

http://pleaseconvinceme.com/2014/two-hidden-science-facts-in-the-passion-week/

¿Cómo Podemos Saber si un Testigo Dice la Verdad?

Los Evangelios son declaraciones de testigos oculares, por lo tanto, es de suma importancia  saber si son confiables o no. Entonces, ¿Cómo podemos llegar a confiar en lo que un testigo ocular tiene para decir? ¿Cómo podemos evaluar a un testigo para asegurarnos de que él o ella es alguien en quién se pueda confiar en primer lugar? A los jurados se les pide que evalúen testigos en cortes judiciales todos los días. Si usted estuviera sentado en un jurado en el estado de California hoy, el juez le daría algunos consejos sobre la evaluación de los testigos que están a punto de declarar ante usted. De hecho, el juez le diría que usted debe considerar una serie de factores y preguntarse a sí mismo las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo podría el testigo haber visto, oído, o percibido de otra manera las cosas sobre las que testifica?
  2. ¿Qué tan bien fue el testigo capaz de recordar y describir lo que sucedió?
  3. ¿Cuál fue el comportamiento del testigo durante su declaración?
  4. ¿El testigo es capaz comprender las preguntas y contestarlas directamente?
  5. ¿Fue el testimonio del testigo influenciado por un factor como parcialidad o prejuicio, una relación personal con alguien involucrado en el caso, o un interés personal en cómo se decida el caso?
  6. ¿Cuál fue la actitud del testigo sobre el caso o sobre testificar?
  7. ¿El testigo hizo alguna declaración en el pasado que es consistente o inconsistente con su testimonio?
  8. ¿Cuán razonable es el testimonio cuando consideras todas las otras evidencias en el caso?
  9. [¿Alguna otra evidencia probó o refutó cualquier hecho sobre el cual el testigo declaró?]
  10. [¿El testigo admitió no ser digno de confianza?]
  11. [¿Es veraz el carácter del testigo?]
  12. [¿Ha sido condenado el testigo de un delito grave?]
  13. [¿El testigo ha sido involucrado en alguna conducta que refleje su credibilidad?]
  14. [¿Se prometió al testigo inmunidad o clemencia a cambio de su testimonio?] 1

Estas son las preguntas que se anima a los miembros del jurado a preguntarse a medida que evalúan a los testigos que testifican en la corte. A veces estos testigos están testificando en juicios que son cuestión de vida o muerte, juicios que podrían llevar a los acusados ​​a enfrentar en última instancia la pena de muerte. Al final, hay cuatro áreas críticas de preocupación cuando se trata de la evaluación de un testigo ocular:

¿ESTUVIERON PRESENTES?

 Primero, tenemos que averiguar si el testigo siquiera estuvo presente para observar alguna cosa. Esta preocupación se ve reflejada por preguntas como “¿Cómo podría el testigo ver, oír, o de otra manera percibir las cosas que testifica?”. Probablemente pienses que este es un asunto tonto para ser examinado, pero yo puedo decirte por experiencia personal que en ocasiones una persona afirma ser testigo o partícipe en un caso mientras que ellos, en realidad, ni siquiera estuvieron cerca del evento.

Una vez re-abrí un caso de los principios de 1970 que mi padre ayudó a investigar cuando estaba trabajando homicidios. Recordé el caso como niño y el estrés que causó a mi padre cuando quedó sin resolver. El caso era muy conocido en la región y recibió una increíble cantidad de publicidad. Al examinar el caso congelado (cold case) treinta años más tarde, descubrí que los investigadores originales habían sido engañados por un hombre que se adelantó y confesó ser el asesino.

Se sentó con los detectives durante el transcurso de muchos días y ofreció suficientes detalles como para convencerlos de que había asesinado a la víctima. En realidad, no tenía nada que ver con el crimen, pero estaba buscando la atención y la fama retorcida que le trajo. Finalmente, fue expuesto como un fraude, pero su participación en el caso distrajo a los investigadores durante el tiempo suficiente para llevarlos fuera de la pista del verdadero asesino. Este tipo de cosas suceden en casos de alto perfil que ofrecen quince minutos de fama. Es por eso que necesitamos estar seguros de que un testigo ocular estuvo realmente presente para analizar lo que él o ella dice haber visto.

¿FUERON HONESTOS Y PRECISOS?

 La principal preocupación que la mayoría de nosotros tenemos al evaluar testigos es la cuestión de la credibilidad. Un testigo que estuvo presente en el momento del crimen, pero que está mintiendo sobre lo que pasó no tiene ningún valor. Las instrucciones al jurado respecto a la credibilidad se abordan con preguntas como “¿El testigo hizo alguna declaración en el pasado que es consistente o inconsistente Capítulo 4con su testimonio? “.En los últimos años, con un gran número de casos judiciales se han difundido y transmitido a nivel nacional, hemos visto ejemplos de testigos que han sido desacreditados como mentirosos. Cuando Michael Jackson fue acusado de abuso de menores en el 2003, por ejemplo, la madre de la víctima subió al estrado como testigo. La defensa expuso el hecho de que ella había mentido acerca de un asalto en una tienda en 1998. Cuando los miembros del jurado descubrieron esto, muchos (si no todos) desacreditaron su testimonio en el caso del 2003. Cuando un testigo es expuesto respecto a una mentira en el pasado, su testimonio sobre el caso puede ser puesto en duda. Es importante, sin embargo, recordar que a los miembros del jurado también se les da esta instrucción de parte del juez:

“Si decide que un testigo mintió deliberadamente sobre algo importante en el caso, debería considerar no creer en nada de lo que el testigo dice. O, si piensa que el testigo mintió sobre algunas cosas, pero dijo la verdad sobre otras, simplemente podría aceptar la parte que usted piensa que es verdadera e ignorar el resto.” 2

Puede haber una buena razón para que el testigo mienta sobre algo no relacionado con el caso (tal vez para evitar la vergüenza o para proteger la privacidad de un ser querido), y aun así contar la verdad sobre lo que vio en el delito en cuestión. Seamos realistas, todos hemos mentido sobre alguna cosa u otra. Los miembros del jurado deben decidir si un testigo simplemente ha mentido en alguna ocasión (por alguna razón comprensible) o es un mentiroso habitual de poca confianza. En el caso de Michael Jackson, los miembros del jurado parecían haber decidido que la testigo fue lo último.

¿PUEDEN SER CORROBORADOS?

 Es justo preguntar si las observaciones de un testigo pueden ser verificadas por alguna otra pieza de evidencia o testimonio. Esta preocupación se refleja en preguntas como “¿Cuán razonable es el testimonio cuando consideras todas las otras evidencias en el caso? ” o “¿Alguna otra evidencia probó o refutó cualquier hecho sobre el cual el testigo declaró?”.  Si un testigo  dice que el acusado cometió un robo a un cajero en su ventana en el banco, y se llegan a encontrar las huellas dactilares del acusado en ese mostrador, usted tiene un pedazo de evidencia corroborativa que comienza a verificar lo que el testigo declara. La evidencia directa de testigos adicionales también pueden verificar una declaración, y la evidencia circunstancial (forense o de otro tipo) puede ayudar a validar lo que un testigo ha dicho.

¿TUVIERON UN MOTIVO ULTERIOR?

 Por último, los miembros del jurado tienen que averiguar si un testigo tiene un motivo para mentir. Por eso en las instrucciones para el jurado se incluyen preguntas como “¿Fue el testimonio del testigo influenciado por un factor como parcialidad o prejuicio, una relación personal con alguien involucrado en el caso, o un interés personal en cómo se decida el caso?”. He investigado varios casos de abuso conyugal donde participan esposos y esposas que se han agredido mutuamente. Tratar de llegar a la verdad del asunto era extremadamente difícil. Ambas partes estaban tan enojadas que estaban dispuestas a hacer o decir cualquier cosa para conseguir que el ex-cónyuge este problemas. Cada uno parecía tener un motivo para mentir o exagerar sobre el comportamiento violento del otro cónyuge, y los miembros del jurado tuvieron dificultades para discernir la verdad en medio de la ira y el embellecimiento.

Estas cuatro áreas críticas deben ser examinadas antes de que podamos confiar en un testigo presencial. Si podemos establecer que un testigo estaba presente, ha sido preciso y honesto en el pasado, es verificado por evidencias adicionales y no tiene ningún motivo para mentir, podemos confiar en lo que el testigo tiene para decir.

Referencias

  1. Judicial Council of California, Judicial Council of California Criminal Jury Instructions, CalCrim

Section 105.

  1. Judicial Council of California, Judicial Council of California Criminal Jury Instructions, CalCrim

Section 105.

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

¿Cómo Pueden Ser Los Evangelios Declaraciones De Testigos Oculares Si Incluyen Cosas Que Los Escritores No Vieron?

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Mi viaje hacia el cristianismo comenzó cuando examiné los evangelios con el fin de analizar las palabras de Jesús. Yo estaba interesado en Jesús nada más que como una fuente de sabiduría antigua y mi curiosidad hacia su persona me hizo empezar a examinar cuidadosamente a  los evangelios. Me impresionó de inmediato la presencia de lo que yo llamo “Soporte Involuntario entre Testigos”; una característica que a menudo veo en varias declaraciones de testigos en la escena del crimen. Esto me hizo examinar los evangelios con mucho más detalle y eventualmente apliqué los principios del Análisis de Declaración Forense (Forensic Statement Analysis) al Evangelio de Marcos. Escribí Cold-Case Christianity desde la perspectiva de un detective de cold cases (casos congelados, sin resolver durante muchos años) examinando las declaraciones de los autores de los evangelios y probando su credibilidad como testigos presenciales.

Sin embargo, varios escépticos han cuestionado esta premisa fundamental y han preguntado si los evangelios son relatos de testigos presenciales en primer lugar. Una objeción importante es el hecho de que los escritores de los evangelios a menudo incluyen información de eventos que simplemente no pudieron haber observado personalmente (es decir, los relatos del nacimiento en Mateo o Lucas y varios momentos en donde Jesús es descrito estando solo).

¿Cómo pueden los evangelios ser relatos de testigos si se incluyen hechos que los autores no pudieron haber presenciado? Al leer las declaraciones de testigos presenciales de casos congelados que fueron investigados originalmente hace décadas, encuentro que estas declaraciones incluyen tres tipos de información de primera mano:

 

Experiencia de primera mano

Los testigos presenciales incluyen descripciones de eventos y sucesos que ellos personalmente observaron y experimentaron.

Acceso de primera mano

Los testigos presenciales incluyen descripciones de eventos y sucesos que no observaron personalmente, pero estaban al tanto debido a la información proporcionada a ellos por alguien más en ese momento.

Conocimiento de primera mano

Los testigos presenciales incluyen descripciones de las condiciones y verdades culturales generales que eran parte del conocimiento común de la época, a pesar de que ellos no tenían experiencia directa u observación en la que basarse.

 

Es cierto que en la mayoría de las cortes de los juicios criminales, la “experiencia de primera mano” y el “conocimiento de primera mano” suelen ser las únicas partes del testimonio que son admitidas como evidencia. La parte del testimonio que yo llamo “acceso de primera mano” no se toma en cuenta por ser “de oídas” (porque la fuente original de esta información no está disponible para el interrogatorio). Pero esto no significa que la información de esta categoría es falsa o inválida. Existen una serie de condiciones en las que estos “testimonios de oídas” son admisibles en los casos penales, pero el estándar de aceptación en los procesos penales está cuidadosamente diseñado para ofrecer la máxima protección posible a los que están siendo acusados de cometer un delito. Preferimos tener a un centenar de personas culpables libres que condenar a una persona inocente. Por esta razón, queremos ser capaces de interrogar cuidadosamente a los testigos que están proporcionando información acusatoria.

 

Pero este alto estándar asociado con el testimonio de oídas es completamente irracional a la hora de examinar las afirmaciones de los testigos relacionados con acontecimientos históricos. Una vez que un testigo presencial de un evento histórico muere, todo lo que ese testigo dijo ya no esta abierto a un interrogatorio. Bajo este estándar de la corte, tendríamos que ignorar todo lo que no puede ser declarado por un testigo viviente (y, por lo tanto, interrogado cuidadosamente). Si aplicamos esta norma a nuestra vida personal, ninguno de nosotros podría tener confianza en nuestra propia historia familiar más allá de nuestros padres o abuelos que aún viven. Es un estándar inaceptablemente alto al examinar las afirmaciones de testigos relacionados con acontecimientos históricos. Los testigos presenciales aportan información a la luz de su propia experiencia personal y su observación, su propio acceso a la información de otros testigos vivientes y su propio conocimiento profundo de la cultura en la que viven. Encuentro esto en cada caso en el que he trabajado. El hecho de que un testigo presencial opte por proporcionar información de “acceso de primera mano” no desacredita lo que ellos están proveyendo de “experiencia de primera mano” o de “conocimiento de primera mano“. De hecho, la inclusión de datos adicionales simplemente proporciona al investigador más datos para investigar, corroborar y presentar al jurado.

 

Traducido y Adaptado de: http://coldcasechristianity.com/2013/how-can-the-gospels-be-eyewitness-accounts-if-they-include-things-the-writers-didnt-see/

 

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Los Apóstoles Escribieron los Evangelios como Testimonios

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Cuando escribes un libro tratando de evaluar los Evangelios como declaraciones de testigos presenciales, no debería sorprenderte encontrar algunos críticos que ataquen la premisa de que los Evangelios son relatos de testigos en primer lugar. Después de todo, no están escritos en primera persona y no hay afirmaciones directas en los Evangelios que indiquen que fueron escritos por las personas mencionadas. Lucas, por ejemplo, cambia a narrar de tercera a primera persona en algunas partes de su libro “Hechos de los Apóstoles” ¿Por qué los otros autores de los Evangelios no hicieron algo similar al escribir su propio “testimonio”?  ¿Por qué simplemente estos autores no se identificaron más directamente para que podamos comprender su rol específico como testigos presenciales? Ciertamente los autores de los Evangelios adoptaron un enfoque reservado y humilde de su propia identidad dentro de los relatos, y esto no es inusual en la literatura antigua de la época. Pero hay varias buenas razones para creer que los Evangelios de hecho son declaraciones de testigos presenciales:

Declaraciones Atribuidas

Los autores del NT se refirieron repetidamente a sí mismos como testigos presenciales, incluso si no hicieron declaraciones evidentes que incluían sus nombres. En el último capítulo del Evangelio de Juan, el autor nos dice que él está testificando y que su testimonio es verdadero. Este lenguaje indica que el autor ha visto algo que puede describir como testigo ocular. Adicionalmente, los autores de 1 Juan y 2 Pedro se identifican a sí mismos como testigos presenciales que observaron directamente Jesús, que no inventaron historias ingeniosas (1 Juan 1:1 y 2 Pedro 1:16).  Mientras que Lucas afirma claramente que él no es un testigo presencial de los eventos en su evangelio, nos dice que basa su información en testigos oculares (Lucas 1:1).  Estas declaraciones acumulativas son coherentes con la noción de que los autores de los Evangelios se veían a sí mismos como testigos presenciales que estaban registrando hechos históricos.

Estrategia Apostólica

Es interesante notar que la estrategia utilizada por los apóstoles para compartir la verdad del cristianismo fue consistente con su papel de testigos presenciales. Cuando los apóstoles eligieron compartir lo que ellos creían con los no creyentes de su medio, lo hicieron proclamando la verdad de la resurrección y su propia condición de testigos oculares. Esto es consistente a lo largo de todo el libro de los Hechos de los Apóstoles. Los apóstoles se identificaron como testigos, compartieron la verdad como testigos y finalmente escribieron los Evangelios como testigos.

Soporte Temprano

Los primeros escritos de los Padres de la Iglesia simplemente confirmaron el carácter presencial de los autores de los Evangelios. Papias, por ejemplo, describió el Evangelio de Marcos como un registro de las enseñanzas de Pedro sobre lo que él vio y escuchó a Jesús. Según Papias, si bien Marcos no fue un testigo presencial de los hechos descritos en su Evangelio, registró con precisión las experiencias de primera mano de su maestro y mentor, Pedro.

Selección Autoritativa

Por último, el Canon refleja el carácter presencial de los relatos evangélicos. Uno de los principales criterios para la selección del Canon fue si el relato fue o no la composición de un testigo. Los Evangelios originales fueron protegidos y respetados debido a su autoría apostólica, y los documentos tardíos fueron rechazados por los primeros Padres de la Iglesia basados en el hecho de que fueron considerados narraciones fraudulentas ofrecidas por autores tardíos que en realidad no estuvieron presentes durante la vida y el ministerio de Jesús. El criterio de la autoría por testigos se volvió fundacional durante el proceso de selección.

Una simple lectura del Libro de los Hechos revela que los apóstoles se veían a sí mismos como testigos presenciales. La Iglesia primitiva reconoció esto y formó el Canon en torno al registro histórico y apostólico relacionado con Jesús. Mientras que ciertas características de los Evangelios todavía pueden ser objetadas por aquellos que niegan el carácter presencial de los textos, la mejor inferencia a partir de la evidencia es que los Evangelios fueron relatos de testigos oculares.

Traducido y Adaptado de: Http://coldcasechristianity.com/2013/the-apostles-wrote-the-gospels-as-eyewitness-accounts/

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Si la “Fe” implica hacer una Inferencia a partir de la Evidencia, ¿Por qué la llamamos “Fe”?

 

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En el último post ofrecí una definición bíblica de “fe” que se asemeja más a “confiar en la mejor inferencia a partir de la evidencia” en vez de “creer en algo que no tiene evidencias”.  Cada vez que hago esta distinción, inevitablemente alguien pregunta: “Si simplemente estamos haciendo la inferencia más razonable a partir de la evidencia ¿Cuál es la necesidad de tener “fe”?” La definición que he ofrecido da a entender que “tener fe” es más bien un proceso de razonamiento que busca inferencias y que requiere evidencia para dirigir nuestra decisión. Después de todo, les pedimos a los jurados que entren en esta forma de razonamiento todo el tiempo, ¿no? Los jurados tratan de encontrar la mejor inferencia a partir de las evidencias y nosotros no llamamos a sus decisiones “actos de fe”. Si la evidencia es una parte integral de los actos de fe ¿Qué es lo que se deja a la “fe”?

Mi experiencia en los juicios criminales me continúa enseñando acerca de la naturaleza de los casos basados en evidencia. Continúo investigando y presentando casos en los cuales había una serie de preguntas que el jurado tuvo que dejar sin respuesta. A pesar de que mis casos por lo general son sólidos, convincentes y acumulativos, siempre tienen algún límite informativo. Siempre hay algunas preguntas que no se pueden responder: ¿Cómo exactamente se deshizo el sospechoso del cuerpo de la víctima? ¿Cómo encontró tiempo para limpiar la escena del crimen? ¿Qué hizo con el arma del crimen? Hay algunas preguntas que simplemente no pueden ser respondidas a menos que el sospechoso esté dispuesto a confesar el crimen (lo cual no ocurre frecuentemente).

Esta es una parte tan esperada y común en los procesos penales que los fiscales suelen preguntar a los jurados (antes de su selección) si van a necesitar que todas las preguntas estén contestadas antes de que estén en condiciones de tomar una decisión sobre nuestro caso. Si un posible jurado dice que él o ella necesita que cada pregunta este contestada, simplemente lo eliminamos de nuestro panel. Nunca he visto un caso perfecto en el cual no hayan quedado preguntas sin responder, y los jurados que esperan ese tipo de caso serán un problema para ambos abogados. La expectativa de la perfección es simplemente irrazonable.

Por lo tanto, al final, la decisión que un jurado tome (basada en las evidencias que le han sido presentadas) requiere que decida y actúe sobre algo en lo que no posee un conocimiento completo. Generalmente pensamos en esa acción como un “acto de fe”.  Los jurados tienen que hacer esto todo el tiempo, pero resulta que cada uno de nosotros también hace esto todos los días, independientemente de nuestra cosmovisión atea o teísta. Cuando era ateo, yo había decido y actuado sobre algo en lo que no poseía un conocimiento perfecto. A pesar de que mi visión no podía explicar el origen de la vida, el comienzo del universo, la presencia del libre albedrío, la existencia de la conciencia y muchas otras realidades de mi experiencia humana, yo estaba dispuesto a abrazar la idea de que Dios no existía. Hice esto, aunque todavía tenía varias preguntas sin contestar. Aunque confiaba en mi decisiones y acciones sobre algo en lo que no poseía un perfecto conocimiento y entendimiento, rara vez pensaba en esto como un acto de fe. En su lugar, pensaba que era la conclusión más razonable a partir de la mejor inferencia basada en la evidencia y estaba cómodo con mis preguntas sin respuesta.

Como cristiano, estoy aún más cómodo con las preguntas que siguen sin respuesta. ¿Por qué? Porque pienso que hay muchas menos preguntas sin respuestas de este lado (el lado teísta) de la ecuación. Pienso que la evidencia para la existencia de Dios y para la confiabilidad del Nuevo Testamento es sólida, acumulativa y convincente. Pienso que el cristianismo es la mejor inferencia a partir de la evidencia. Esto no significa que todas mis preguntas tengan respuestas. No todas la tienen. Pero las evidencias me llevan a una conclusión de la misma manera que las evidencias pueden llevar a una conclusión a un jurado. Por lo tanto, yo decido y actúo, confiando en la inferencia más razonable, aunque existan preguntas sin respuesta. Supongo que se puede llamar a esto un acto de fe, pero es una “confianza en la mejor inferencia a partir de la evidencia” en lugar de una “creencia irracional en algo que no tiene evidencia”.

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective. Ha trabajado como oficial de patrulla, servido en la Unidad de Narcóticos y en el equipo SWAT, eventualmente se volvió detective de robos y homicidios. Posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist, es autor de Cold-Case Christianity y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Traducido y adaptado de: http://coldcasechristianity.com/2012/if-faith-involves-making-an-inference-from-evidence-why-do-we-call-it-faith/