La Mejor Evidencia de que los Evangelios Dicen la Verdad

Una de las tareas más importantes para un detective es escuchar cuidadosamente cuando varios testigos presenciales proveen una declaración acerca de lo que observaron en la escena de un crimen. Mi trabajo es armar el cuadro completo de lo que sucedió en esa escena. No es probable que un solo testigo haya visto todos los detalles, así que debo considerar todas las declaraciones, permitiendo que las observaciones de un testigo ocular llenen los vacíos que puedan existir en las observaciones de otro testigo. Hay momentos en los que un testimonio parece no tener sentido. Pero después de hojear el expediente del caso al testimonio siguiente, las preguntas planteadas por el primer testigo ocular a veces son contestadas por el segundo observador del evento. Llamo a esto “Soporte Involuntario entre Testigos”; esos momentos en los que un testigo ocular plantea preguntas que, involuntariamente, son contestadas por un segundo observador. He visto tantas veces esto en los últimos 25 años, que he llegado a reconocerlo como una característica de testimonios de testigos confiables.

Cuando leí por primera vez los Evangelios de manera forense, comparando las partes donde dos o más escritores describen el mismo evento, me llamó la atención de inmediato el soporte involuntario que cada escritor proveía para el otro. Las declaraciones encajaban tal como uno esperaría de testigos independientes. Cuando un autor del evangelio describió un evento y dejó fuera un detalle que dejaba abierta una pregunta, esta pregunta se contestó involuntariamente por el autor de otro evangelio.

Esta interdependencia entre los Evangelios puede explicarse de dos maneras.

  • Puede ser que los escritores trabajaron juntos, escribiendo precisamente en el mismo momento y lugar, para elaborar una ingeniosa mentira tan sutil que muy pocas personas siquiera la notarían.
  • O fueron escritos por testigos oculares diferentes que presenciaron el mismo evento e incluyeron detalles de soporte no planificados; simplemente estaban describiendo algo que realmente ocurrió.

Un profesor de teología llamado J.J. Blunt escribió un libro en 1847 titulado “Coincidencias No Diseñadas en los Escritos del Antiguo y Nuevo Testamento, un Argumento de su Veracidad; con un Apéndice, que Contiene Coincidencias No Diseñadas entre los Evangelios y Hechos, y Josefo” e identificó más de 40 lugares en el NT donde existe este soporte involuntario. Déjame darte probablemente el mejor ejemplo del “Soporte Involuntario Entre Testigos” (Observación: lo que se encuentra resaltado son los detalles a los cuales se debe prestar atención):

La Alimentación de los Cinco Mil

El relato de Marcos de este milagro plantea una pregunta cuando no se considera la participación de los otros escritores de los evangelios. Marcos escribió que justo antes de este evento, Jesús envió a sus discípulos a predicar el arrepentimiento en los pueblos y aldeas locales. Cuando regresaron, se encontraron rodeados por una multitud de personas:

 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario. Pero muchos que los vieron salir los reconocieron y, desde todos los poblados, corrieron por tierra hasta allá y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así que comenzó a enseñarles muchas cosas. Cuando ya se hizo tarde, se le acercaron sus discípulos y le dijeron:

—Éste es un lugar apartado y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vayan a los campos y pueblos cercanos y se compren algo de comer.

—Denles ustedes mismos de comer —contestó Jesús.

—¡Eso costaría casi un año de trabajo! —objetaron—. ¿Quieres que vayamos y gastemos todo ese dinero en pan para darles de comer?

—¿Cuántos panes tienen ustedes? —preguntó—. Vayan a ver.

Después de averiguarlo, le dijeron:

—Cinco, y dos pescados.

Entonces les mandó que hicieran que la gente se sentara por grupos sobre la hierba verde Así que ellos se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. También repartió los dos pescados entre todos. Comieron todos hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos de pan y de pescado. Los que comieron fueron cinco mil. (Marcos 6:30-44 NVI)

Según Marcos, mucha gente iba y venía de la zona, incluso antes de que Jesús y sus discípulos se capitulo 12 UC 1convirtieran en el punto de concentración de la multitud. ¿Por qué estaba esta multitud en el área en primer lugar? Marcos nunca lo menciona. La pregunta planteada por Marcos no es contestada sino hasta que escuchamos el testimonio de Juan:

Algún tiempo después, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea (o de Tiberíades). Y mucha gente lo seguía, porque veían las señales milagrosas que hacía en los enfermos.  Entonces subió Jesús a una colina y se sentó con sus discípulos. Faltaba muy poco tiempo para la fiesta judía de la Pascua.

Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe:

— ¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?

Esto lo dijo sólo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer.

—Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno —respondió Felipe.

Otro de sus discípulos, Andrés, que era hermano de Simón Pedro, le dijo:

—Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?

—Hagan que se sienten todos —ordenó Jesús.

En ese lugar había mucha hierba. Así que se sentaron, y los varones adultos eran como cinco mil. Jesús tomó entonces los panes, dio gracias y distribuyó a los que estaban sentados todo lo que quisieron. Lo mismo hizo con los pescados. Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos:

—Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada.

Así lo hicieron, y con los pedazos de los cinco panes de cebada que les sobraron a los que habían comido, llenaron doce canastas. (Juan 6:1-13 NVI)

Juan respondió a la pregunta planteada por Marcos. La gran multitud era el resultado de dos circunstancias: Primero, solo Juan menciona que las personas buscaban a Jesús porque sabían que Él había estado realizando curaciones milagrosas. Segundo, solo Juan menciona que era casi la Pascua, la fiesta santa judía que causaba que miles de personas viajen por esa zona para llegar a la celebración en Jerusalén. Mientras que Marcos menciona a la multitud, sólo Juan nos dijo por qué estaba allí en primer lugar. Pero para responder involuntariamente la pregunta planteada por Marcos, Juan planteó una pregunta sin respuesta por su cuenta. El relato de Juan menciona a Felipe y Andrés específicamente. Esto me impresionó, dado que el uso de los pronombres y nombres propios es un enfoque importante del “Análisis Forense de Declaraciones”. Andrés y Felipe no son los personajes principales en los Evangelios; los escritores de los evangelios rara vez los mencionan, especialmente cuando se comparan con Pedro, Juan y Santiago. Por esta razón, su aparición aquí plantea un par de preguntas. ¿Por qué le preguntó Jesús a Felipe donde debían ir a comprar el pan? ¿Por qué Andrés se involucró en la respuesta? Además de esto, Juan también menciona un detalle que no se encuentra en Marcos. Juan dijo que los discípulos alimentaron a la multitud con “panes de cebada.” Juan también repitió la parte del testimonio de Marcos que menciona que había “mucha hierba” en la zona. Con el fin de dar sentido a las preguntas planteadas por Juan, y el papel de la hierba y de la cebada, terminemos con un análisis del relato de Lucas:

Cuando regresaron los apóstoles, le relataron a Jesús lo que habían hecho. Él se los llevó consigo y se retiraron solos a un pueblo llamado Betsaida, pero la gente se enteró y lo siguió. Él los recibió y les habló del reino de Dios. También sanó a los que lo necesitaban.

Al atardecer se le acercaron los doce y le dijeron:

—Despide a la gente, para que vaya a buscar alojamiento y comida en los campos y pueblos cercanos, pues donde estamos no hay nada.

—Denles ustedes mismos de comer —les dijo Jesús.

—No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente —objetaron ellos, porque había allí unos cinco mil hombres.

Pero Jesús dijo a sus discípulos:

—Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta cada uno.

Así lo hicieron los discípulos, y se sentaron todos. Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas. (Lucas 9:10-17 NVI)

Lucas es el único que menciona que este evento ocurrió cuando Jesús se retiró a la ciudad de Betsaida. Esta declaración revela el misterio de la prominencia de Felipe y Andrés en el testimonio de Juan; ya que ambos eran de Betsaida (según Juan 1:44). Nos enteramos de este detalle no de Lucas (quién nos dijo que el milagro se produjo en Betsaida) sino de Juan (quien lo mencionó sin ninguna conexión con el milagro). Jesús le preguntó a Felipe acerca de los lugares para conseguir el pan porque sabía que Felipe era de esa parte del país. Felipe y Andrés naturalmente intentaron todo lo posible por responder, ya que ellos estaban especialmente calificados para responder a la pregunta de Jesús.

¿Qué hay sobre la hierba y la cebada? ¿Por qué fueron estos detalles incluidos en la narrativa? ¿Son consistentes con lo que los testigos podrían haber realmente visto o experimentado? Resulta que la Pascua ocurrió en un momento (Abril) posterior a los cinco meses más lluviosos de la zona de Betsaida. Además de esto, la Pascua ocurrió al final de la cosecha de cebada.1 Estos detalles insignificantes son justo lo que yo hubiera esperado de testigos oculares que simplemente estaban describiendo lo que vieron, incluyendo los detalles que realmente no tienen importancia en la narrativa principal.

Referencias: 1. Para más información, consulte Oded Borowski, Agriculture in Iron Age Israel: The Evidence from Archaeology and the Bible (Boston: American Schools of Oriental Research, May 1987), 7.

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

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¿Por qué Deberíamos Esperar que los Testigos Difieran Entre Si?

jesuspredicando

 

He trabajado en más casos relacionados con testigos de los que pueda contar. Una carrera policíaca te pondrá en contacto directo con testigos a diario, desde la primera noche en el trabajo. Después de entrevistar a literalmente a miles de testigos a lo largo de veinticinco años, creo que he aprendido algo acerca de testimonios de testigos confiables. Quiero compartir tres características simples de testimonios de testigos confiables y relacionar estas tres características con los Evangelios:

Los Testigos Confiables Nunca Están de Acuerdo

En todos los casos que he trabajado, desde casos de hurto y asalto simples hasta robos violentos y homicidios, no tuve siquiera un solo caso en el que los testigos del evento estuvieron de acuerdo en todos los detalles. Nunca sucedió. Aprendí que la perspectiva es importante, y no es sólo la perspectiva física la que determina qué es lo que un testigo vio o no vio. Cuando estás mirando a través del cañón de la pistola de un ladrón, tiendes a perder ciertos detalles que son advertidos por el testigo que está mirando desde el otro lado de la tienda de licores. Hay muchos factores que contribuyen a la percepción de un evento. La ubicación física, la experiencia pasada, la familiaridad con una característica de la escena del crimen; los distintivos físicos, emocionales y psicológicos de un testigo juegan un papel en lo que ve y cómo lo comunica en su testimonio después de los hechos. No hay dos personas iguales, por lo que no hay dos personas que experimenten un evento exactamente de la misma manera. Si tienes tres testigos en un caso de asesinato, espera tres versiones ligeramente diferentes del evento. No entres en pánico, eso es normal. De hecho, cuando tres testigos diferentes me dicen exactamente lo mismo, empiezo a sospechar.

Los Testigos Confiables Generan Preguntas

Cuando era un investigador joven e inexperto, solía pensar que un testigo respondería a todas mis preguntas acerca de un evento. Desearía que fuera cierto, pero la realidad es que cada pregunta que un testigo contesta, generalmente genera una nueva pregunta. A veces incluso los testigos generan más preguntas de las que han respondido. He trabajado en muchos casos congelados de homicidios en los que un testimonio fue registrado hace décadas, en el momento de la investigación original. Después de leer el testimonio, me quedo con algunas preguntas problemáticas ¿Cómo pudo haber ocurrido el crimen de la manera en la que el testigo lo describió? ¿Cómo podría haber hecho el sospechoso lo que el testigo dijo que hizo? Hay momentos en los que un testimonio parece no tener sentido. Pero después de hojear el expediente del caso al testimonio siguiente, las preguntas planteadas por el primer testigo ocular a veces son contestadas por el segundo observador del evento. Llamo a esto “Soporte Involuntario entre Testigos”; esos momentos en los que un testigo ocular plantea preguntas que, involuntariamente, son contestadas por un segundo observador. He visto tantas veces esto en los últimos 25 años, que he llegado a reconocerlo como una característica de testimonios de testigos confiables.

Los Testigos Confiables A Veces se Equivocan

A veces un testigo ocular declara algo erróneo. De hecho, he visto esto en varias ocasiones a lo largo de mi carrera. Los testigos son personas y las personas cometen errores. Pero el hecho de que un testigo pueda estar equivocado acerca de un detalle o elemento en particular del delito no necesariamente lo descalifica o hace que su testimonio sea poco confiable. Si ese fuera el caso, nunca seríamos capaces de procesar a nadie por nada. Al examinar la confiabilidad de un testigo ocular y encontrar algún error, tengo que determinar (1) si el aspecto erróneo de la declaración es relevante para el caso en general, y (2) la razón por la que el testigo obtuvo mal el detalle en primer lugar. Si una víctima de robo identifica erróneamente el tipo de camisa que el sospechoso llevaba en el momento del robo, tengo que preguntarme a mí mismo si esta identificación errónea hace de la víctima un testigo poco confiable. ¿Existe alguna razón por la cual el estrés de la situación pudo haber causado que la víctima se enfoque en otras cosas en vez del tipo de la camisa del ladrón? ¿El tipo de camisa fue registrado por algún otro medio (como un video de vigilancia) que puede ayudar a determinar la verdad del asunto? ¿La identificación errónea de la camisa hace alguna diferencia en el caso en general? ¿Es la víctima precisa sobre otros detalles más significativos del crimen? Un testigo puede estar equivocado sobre un detalle en particular, pero aun así sigue siendo confiable como testigo.

Ahora echemos un vistazo a los Evangelios. Los escépticos a menudo afirman que las variaciones entre ellos son evidencia de su falta de fiabilidad. Como un detective que ha trabajado en varios casos de testigos oculares, pienso que sus variaciones están en un rango esperado y aceptable. Y, al igual que otros casos que involucran a más de un testigo ocular, me parece que algunos hechos de los evangelios generan tantas preguntas como parecen responder. Curiosamente, también veo el esperado “Soporte Involuntario entre Testigos” entre los Evangelios; este soporte es precisamente lo que vi en los casos congelados de homicidios (cold case homicides) en los que he trabajado.

Por último, permíteme decir algo sobre la inerrancia y la confiabilidad. Aunque creo que las narraciones evangélicas originales son inerrantes (infalibles, sin errores); no necesito este estándar para confiar en lo que los Evangelios dicen sobre Jesús. Ten en mente que los testimonios confiables a veces son incorrectos sobre algún detalle en particular. Esto no necesariamente los descalifica, especialmente si (1) el detalle no es esencial, (2) se puede entender a partir de algunos testimonios o pruebas adicionales, y (3) si el error por parte del testigo puede ser explicado. La Inerrancia no es requerida en los testigos de las cortes judiciales, la Confiabilidad lo es. Con un estándar muy inferior al que los evangelios poseen, los documentos aún pueden considerarse fiables.

Pasé los primeros nueve años de mi carrera investigando crímenes como un ateo comprometido. Incluso entonces, habría aprobado la idea de que los testigos que no logran ponerse de acuerdo en todos los detalles, generan preguntas con cada respuesta y son imprecisos en algún detalle del evento, aún podrían ser considerados como testigos confiables. Incluso mis antiguos criterios de ateo para los testigos habrían sido suficientes para hacer el caso para la confiabilidad de los evangelios. Ahora sé que los evangelios en realidad superan lo requerido para considerarse confiables.

Traducido y Adaptado de: http://coldcasechristianity.com/2012/why-we-should-expect-witnesses-to-disagree/#sthash.hxe5RGkl.dpuf

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

¿Es el Evangelio de Marcos un Testimonio Temprano del Apóstol Pedro?

La autoría de los Evangelios es un asunto de considerable debate entre escépticos y detractores del canon del Nuevo Testamento. El Evangelio de Marcos es el registro inicial de la vida, ministerio, imagesmuerte y resurrección de Jesús, pero Marcos no se menciona como testigo en ninguno de los Evangelios. ¿Cómo consiguió Marcos su información acerca de Jesús? Hay varios indicios históricos:

Papias dijo que Marcos describió las enseñanzas de Pedro

El Obispo Papias de Hierápolis (60-130AD) repite el testimonio de los antiguos presbíteros (discípulos de los Apóstoles) que afirmaban que Marcos escribió su Evangelio en Roma mientras registraba la predicación de Pedro (Libro de Historia Eclesiástica 2 Capítulo 15, libro 3 del capítulo 30 y libro 6 Capítulo 14). Papias escribió una obra de cinco volúmenes titulada “Interpretación de los Oráculos del Señor”. En este tratado (que ya no existe), citó a alguien que identificó como “el anciano”, (probablemente Juan el Mayor), un hombre que tenía una autoridad considerable en Asia:

“El anciano decía también lo siguiente: Marcos, que fue el intérprete de Pedro, puso puntualmente por escrito, aunque no con orden, cuantas cosas recordó referentes a los dichos y a los hechos del Señor. Porque ni había oído al Señor ni le había seguido, sino que más tarde, como dije, siguió a Pedro, quien daba sus instrucciones según las necesidades, pero no como quien compone una ordenación de las sentencias del Señor. De suerte que en nada faltó Marcos poniendo por escrito algunas de aquellas cosas tal como las recordaba. Porque en una sola cosa puso su cuidado: en no omitir nada de lo que había oído o mentir absolutamente en ellas” (Eusebio, Hist. eccl. 3,39,15-16: BAC 65.877).

Ireneo dijo que Marcos escribió su Evangelio basado en la enseñanza de Pedro

En su libro, “Contra las herejías” (Libro 3 Capítulo 1), Ireneo (130 – 200AD) también informó que Marcos escribió su Evangelio como un escriba de Pedro, añadiendo el siguiente detalle:

“Mateo, entre los hebreos, en su propia lengua, produjo una versión escrita del Evangelio, cuando Pedro y Pablo predicaban y fundaban iglesia en Roma. Después de su partida, Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, nos transmite también él de forma escrita lo que era anunciado por Pedro”

Justino identificó el Evangelio de Marcos con Pedro

El primer apologista cristiano, Justino Mártir, escribió “Diálogo con Trifón ” (aproximadamente 150AD) e incluyó este pasaje interesante:

“Se dice que él [Jesús] cambió el nombre de uno de los apóstoles a Pedro; y está escrito en sus memorias que él cambió los nombres de otros, dos hermanos, los hijos de Zebedeo, a “Boanerges”, que significa “hijos del trueno’…. ”

Justino, por lo tanto, identifica un Evangelio en particular como el ‘Las memorias’ de Pedro y dijo que esta memoria describe a los hijos de Zebedeo como los “hijos del trueno”. Sólo el Evangelio de Marcos describe a Juan y Santiago de esta manera, por lo que es razonable suponer que el Evangelio de Marcos es el libro de las memorias de Pedro.

Clemente dijo que Marcos registró la predicación de Pedro en Roma

Clemente de Alejandría (150- 215AD) escribió un libro titulado “Hypotyposeis” (Historia Eclesiástica Libro 2 Capítulo 15). En este antiguo libro, Clemente se refiere a una tradición transmitida por los “ancianos desde el principio”:

” Y una tan grande alegría de la luz brilló en la mente de los oyentes de Pedro que no estaban satisfechos con sólo una escucha o con una enseñanza no escrita del evangelio divino, que con todo tipo de ruegos le pidieron a Marcos, del cual está en circulación el Evangelio, y que acompañaba a Pedro, dejar por escrito un resumen de la enseñanza transmitida oralmente; y no cesaron hasta que prevalecieron sobre el hombre y así él se convirtió en responsable de la Escritura para leer en las iglesias.”

Eusebio escribió también un detalle adicional (Historia Eclesiástica libro 6 Capítulo 14) en relación con la obra de Marcos con Pedro:

“…el Evangelio según san Marcos ha tenido los siguientes orígenes: cuando Pedro pronunció públicamente la Palabra en Roma, […] los presentes, que eran muchos, exhortaron a Marcos, que lo había acompañado durante mucho tiempo […] a poner por escrito sus palabras. Cuando Pedro los supo […] no lo prohibió”.

Esta pieza adicional de información relacionada con la reacción de Pedro a la obra de Marcos es importante, porque demuestra que Clemente no simplemente repite la información establecida en primer lugar por Papias, sino que parece tener una fuente adicional que le proporcionó algo más, algo ligeramente diferente que Papias.

Tertuliano afirmó la influencia de Pedro en el Evangelio de Marcos

Teólogo y apologista cristiano temprano, Tertuliano (160- 225AD), escribió un libro que refuta la teología y la autoridad de Marción. El libro fue apropiadamente llamado “Contra Marción”, y en el Libro 4 Capítulo 5, se describe el Evangelio de Marcos:

“Mientras que [el evangelio], que publicó Marcos puede afirmarse que es de Pedro, cuyo intérprete era Marcos.”

El Fragmento de Muratori confirmó la relación de Marcos con Pedro

El Fragmento de Muratori es la lista más antigua conocida de los libros del Nuevo Testamento. Comúnmente fechado en aproximadamente 170AD, la primera línea dice:

“Pero él estaba presente en medio de ellos, y entonces lo expresó [los hechos en su Evangelio]”

Esto parece ser una referencia a la presencia de Marcos en las charlas y sermones de Pedro en Roma, y el hecho de que luego grabó estos mensajes que luego se convirtieron en el Evangelio de Marcos.

Orígenes atribuyó el Evangelio de Marcos a Pedro

Eusebio (Historia Eclesiástica libro 6 Capítulo 25) citó un Comentario Evangélico escrito por Orígenes (un padre de la iglesia temprana y teólogo que vivió 185- 254 AD) que explica el origen de los Evangelios. Este comentario también atribuye el Evangelio de Marcos a Pedro:

“En su primer libro sobre el Evangelio de Mateo, el mantenimiento del Canon de la Iglesia, da testimonio de que él conoce cuatro Evangelios, escribiendo lo siguiente: De los cuatro Evangelios, que son los únicos indiscutibles en la Iglesia de Dios bajo el cielo, tengo aprendido por la tradición que el primero fue escrito por Mateo, que una vez fue un publicano, pero después un apóstol de Jesucristo, y fue preparado para los conversos del judaísmo, y publicado en el idioma hebreo. El segundo es de Marcos, quién lo compuso según las instrucciones de Pedro, el cual en su epístola católica le reconoce como hijo, diciendo: “La iglesia que está en Babilonia elegida juntamente con vosotros, os saluda, y lo mismo ocurre con Marcus, mi hijo”. 1 Pedro 5:13. Y el tercero por Lucas, el Evangelio encomendado por Pablo, y compuesto para los gentiles convertidos. El último de todos es Juan”.

Un Prólogo Anti-Marcionista afirmó conexión de Pedro a Marcos

Hay tres “prólogos” de los evangelios que aparecen en muchas Biblias Latinas desde la antigüedad. Conocidos como los “Prólogos Anti-Marcionistas”, datan del siglo cuarto o antes. El prólogo del Evangelio de Marcos es particularmente interesante:

“Después de la muerte de Pedro, él [Marcos]escribió este mismo Evangelio en las regiones de Italia”.

Ahora, se puede argumentar que la descripción de Papias sobre la colaboración de Marcos con Pedro en Roma es la primera descripción disponible que poseemos. De hecho, los escépticos han tratado de argumentar que fuentes de la Iglesia posteriores están simplemente repitiendo como loro lo de Papias cuando se conecta Marcos con Pedro. Pero no hay evidencia que sugiera que Papias es la única fuente de información relacionada con Pedro y Marcos, en particular cuando se consideran las variaciones leves en las atribuciones subsiguientes (como la versión de Clemente). Las sutiles diferencias sugieren que las declaraciones provienen de diferentes fuentes originales. Además, la referencia tangencial de Justino Mártir a los ‘hijos del trueno’ fortalece el hecho de que la información de Pedro viene de una fuente distinta de Papias (quién nunca hace esta conexión). En esencia, una afirmación de la dependencia de Papias carece de pruebas concretas, e incluso si este fuera el caso, no hay ninguna razón para dudar de la exactitud de la reclamación original Papias en el primer lugar. El registro coherente de la historia identifica a el Evangelio de Marcos como una memoria de la vida de Pedro con Jesús.

Fuente: http://coldcasechristianity.com/2014/is-marks-gospel-an-early-memoir-of-the-apostle-peter/

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

¿Qué estaban diciendo los discípulos sobre Jesús antes de escribir los Evangelios?

Los testigos bíblicos no escribieron de inmediato sus observaciones acerca de Jesús. Después de la imagesresurrección, pasaron muchos años antes de que se escriba el primer Evangelio. En este período entre la resurrección de Jesús y la autoría de los primeros Evangelios, los testigos comunicaron sus observaciones oralmente. ¿Qué exactamente estaban diciendo los discípulos acerca de Jesús antes de escribir los Evangelios? ¿Sus declaraciones orales fueron consistentes con lo que escribieron en los Evangelios? ¿Cómo podemos determinar lo que dijeron acerca de Jesús? Bueno, resulta que tenemos un registro de las primeras afirmaciones acerca de Jesús. Están incluidas en los escritos del apóstol Pablo.

Pablo se convirtió al cristianismo en el camino a Damasco, donde Jesús se le apareció y cambió radicalmente el curso de la vida de Pablo. Anteriormente, un judío devoto encargado de identificar y destruir a los nuevos cristianos, Pablo se convirtió en un seguidor comprometido de Jesús y finalmente escribió más libros del Nuevo Testamento que cualquier otro autor. La mayoría de los estudiosos creen que Jesús se apareció a Pablo entre dos a tres años luego de la resurrección y ascensión (si, por razones de claridad, datamos la resurrección de Jesús en el año 33 DC, Pablo se habrá convertido entre 34-35 DC) de Jesús. Finalmente, Pablo viajó como misionero y escribió acerca de la historicidad y la deidad de Jesús.

En su carta a la Iglesia de Corinto, Pablo incluye lo que la mayoría de los estudiosos cree que es uno de los credos cristianos más antiguos. La gran mayoría de los estudiosos de la Biblia acepta tanto la autoría paulina como la datación temprana de 1ra de Corintios (típicamente a mediados de los años 50). Pablo dice algo importante en esta carta sobre las primeras afirmaciones relacionadas con Jesús:

1 Corintios 15: 3-7

Yo les transmití a ustedes lo más importante y lo que se me había transmitido a mí también. Cristo murió por nuestros pecados tal como dicen las Escrituras. Fue enterrado y al tercer día fue levantado de los muertos, tal como dicen las Escrituras. Lo vio Pedro y luego lo vieron los Doce. Más tarde, lo vieron más de quinientos de sus seguidores a la vez, la mayoría de los cuales todavía viven, aunque algunos ya han muerto. Luego lo vio Santiago, y después lo vieron todos los apóstoles.

Pablo dijo que él ya había predicado información acerca de Jesús a los Corintios (“Yo les transmití); información que él había recibido antes de otras personas (“lo que se me había transmitido a mí también”). Las palabras de Pablo reflejan el lenguaje utilizado por los antiguos rabinos para describir cómo iban a memorizar cuidadosamente para transmitir la enseñanza formal a través de exposiciones orales. Pablo incluyó una parte breve de un credo relacionado con la historicidad y la deidad de Jesús (y demostró respeto por esta información, y la describió como “lo más importante”). Pablo proporcionó varios datos importantes en este credo:

  1. Jesús murió por nuestros pecados
  2. La muerte de Jesús fue predicha por la Escritura
  3. Jesús fue enterrado
  4. Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día
  5. La resurrección de Jesús también fue predicha por la Escritura
  6. Jesús se apareció a Pedro
  7. Jesús se apareció a los otros discípulos

Aunque la carta de Pablo a los Corintios es normalmente datada a mediados de los 50, se refería a información que dio a los Corintios antes de la escritura de la carta. ¿Cuándo entregó por primera vez esta información a los hermanos y hermanas en Corinto? La mayoría de los eruditos prefieren una datación del 51 DC basada en descripciones de los Hechos de los Apóstoles y la datación histórica relacionada con Galión (ver Hechos 18:12-17 para la relación entre la visita de Pablo a Corinto y su comparecencia ante Galión). Esto quiere decir que Pablo comunicó los datos acerca de Jesús dentro de los primeros veinte años luego de la crucifixión. Pero ¿Cuándo fue que Pablo primero recibió esta información sobre Jesús? Para responder a esta pregunta tenemos que examinar otra carta: la carta de Pablo a los Gálatas.

Gálatas 1: 15-19

Pero aun antes de que yo naciera, Dios me eligió y me llamó por su gracia maravillosa. Luego le agradó revelarme a su Hijo para que yo proclamara a los gentiles la Buena Noticia acerca de Jesús. Cuando esto sucedió, no me apresuré a consultar con ningún ser humano. Tampoco subí a Jerusalén para pedir consejo de los que eran apóstoles antes que yo. En cambio, me fui a la región de Arabia y después regresé a la ciudad de Damasco. Luego, tres años más tarde, fui a Jerusalén para conocer a Pedro y me quedé quince días con él.  El único otro apóstol que conocí en esos días fue Santiago, el hermano del Señor.

Pablo dijo a los Gálatas que se reunió con Pedro y Santiago tres años después de su experiencia en el camino a Damasco (donde Jesús se le apareció). Esto no fue sólo una visita social. De acuerdo con la elección de Pablo de las palabras griegas (traducidas como “para conocer”), se reunió con Santiago y Pedro para dar sentido a su propia experiencia analizando e investigando las afirmaciones de los testigos oculares. Esta fue una investigación histórica; Pablo estaba entrevistando a los que fueron testigos de la vida, la enseñanza y los milagros de Jesús, y aparentemente estos testigos estaban de acuerdo sobre sus observaciones y afirmaciones. Como Pablo comenzó a trabajar como misionero, predicando acerca de su experiencia y lo que aprendió acerca de Jesús de los testigos presenciales, sus oportunidades crecieron y formó alianzas con otros misioneros y líderes de la iglesia importantes del primer siglo. Pablo regresó a Jerusalén con Bernabé y Tito “después de catorce años”:

Gálatas 2: 1-2

Luego, catorce años más tarde, regresé a Jerusalén, esta vez con Bernabé; y Tito también vino.  Fui a Jerusalén, porque Dios me reveló que debía hacerlo. Durante mi tiempo allí, me reuní en privado con los que eran reconocidos como los dirigentes de la iglesia y les presenté el mensaje que predico a los gentiles. Quería asegurarme de que estábamos de acuerdo, porque temía que todos mis esfuerzos hubieran sido inútiles y que estaba corriendo la carrera en vano.

Los estudiosos están divididos sobre la fecha exacta de esta segunda visita. ¿Fueron catorce años después de su experiencia en el camino de Damasco o catorce años después de su primera visita a Pedro y Santiago? En cualquier caso, se reunió con Pedro, Santiago y Juan, y una vez más reiteró los datos que él aprendió de Pedro y Santiago para confirmar que todavía estaba representando con precisión sus observaciones de testigos oculares. Una vez más, los testigos afirmaron la precisión de los datos; Juan también estuvo presente para agregar su autoridad testigo ocular sobre las declaraciones.

Dada la evidencia de 1 Corintios, Gálatas y el libro de los Hechos, podemos reconstruir la primera aparición de la información del credo que se encuentra en 1 Corintios 15 (una vez más, voy a utilizar la fecha del año 33 DC para la resurrección y ascensión de Jesús por el bien de claridad):

33 DC – Jesús resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo

34-35 DC – Jesús se apareció a Pablo, mientras que Pablo estaba en el camino de Damasco (uno a dos años después de la resurrección y ascensión)

37-38 DC – Pablo recibió los datos acerca de la historicidad y la deidad de Jesús de Pedro y Santiago durante su visita en Jerusalén (dos a tres años después de su conversión, depende de cómo interpretas las palabras, “tres años después”)

48-50 DC – Pablo corrobora los datos acerca de la historicidad y la deidad de Jesús con Juan, Pedro y Santiago, en presencia de Bernabé y Tito (catorce años después del evento del camino de Damasco o catorce años después de la primera reunión con Pedro y Santiago en Jerusalén)

51 DC – Pablo proporcionó por primera vez datos a la iglesia de Corinto acerca de la historicidad y la deidad de Jesús (durante esta visita a Corinto también compareció ante Galión)

55 DC – Pablo escribe a la Iglesia de Corinto y les recuerda a los datos que les proporcionó previamente acerca de la historicidad y la deidad de Jesús

El credo cristiano temprano relacionado a la historicidad y la deidad de Jesús en 1 Corintios 15 es en realidad un registro escrito de los datos transmitidos más antiguos que tenemos sobre Jesús. Representa una visión de Jesús expresada entre cuatro a seis años de la Resurrección. No hay razones para creer que esta visión de Jesús no se estaba comunicando incluso antes. Todavía serían varios años antes de que alguno de los testigos presenciales escribiera un Evangelio, pero no hay ningún misterio acerca de lo que se decía de Jesús antes de la redacción de los Evangelios. Los testigos eran firmes y coherentes en sus afirmaciones relacionadas con la historicidad y la deidad de Jesús. Para obtener más información, visite la página de Gary Habermas, un experto en esta área de estudio: www.garyhabermas.com.

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

¿Existe Evidencia Fuera de los Evangelios para Verificar la Confiabilidad de su Testimonio?

Una persona me preguntó sobre la corroboración y quería saber si había suficiente evidencia más allá de los Evangelios para verificar la fiabilidad de su testimonio. Comencé ayudándole a entender la naturaleza de la evidencia corroborativa y la información limitada que normalmente ofrecen esas pruebas. Cada pieza de evidencia corroborativa generalmente se refiere (y verifica) sólo a un punto en particular, un pequeño aspecto del testimonio del cual nosotros  inferiremos la “razonabilidad” de la cuenta de mayor. Una prueba que corrobora siempre es limitada; Se refieren solamente a un pequeño aspecto del evento en cuestión. Incluso con estos límites, sin embargo, los Evangelios están bien corroborados. He escrito un capítulo sobre esto en mi libro, Cold Case-cristianismo, pero aquí está un breve resumen de las pruebas “más allá de los Evangelios”:

 

Antiguas “Admisiones  Renuentes”

Autores e historiadores no cristianos de la antigüedad mencionan a Jesús o a sus seguidores en varias ocasiones, aunque niegan su Deidad o las afirmaciones de sus seguidores. Si bien estas fuentes antiguas eran hostiles a las pretensiones del Nuevo Testamento,  confirmaron de forma renuente (de mala gana, a regañadientes) elementos clave de la narrativa del Evangelio.

Josefo (37-101 DC)

Cuando se examina la modesta descripción de Jesús redactada por Josefo, es claro que este historiador judío afirmó renuente lo siguiente: Jesús vivió en Palestina, era un hombre sabio y un maestro, realizó hechos sorprendentes, fue acusado por los judíos, crucificado bajo Pilatos y tenía seguidores llamados cristianos.

Talo (52 DC)

Mientras Talo parece negar el aspecto sobrenatural de las narraciones evangélicas, repitió y afirmó renuente lo siguiente: Jesús vivió, fue crucificado y  hubo un terremoto y oscuridad en el lugar de su crucifixión.

Tácito (56-120 DC)

Cornelio Tácito (conocido por su análisis y examinación de documentos históricos y considerado uno de los historiadores antiguos más confiables) describió la respuesta de Nero al gran incendio de Roma y afirmó renuente lo siguiente: Jesús vivió en Judea, fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, y tenía seguidores que fueron perseguidos por su fe en Cristo.

Mara Bar-Serapion (70 DC)

En algún momento después del 70 DC, este filósofo sirio, escribiendo para alentar a su hijo, comparó la vida y persecución de Jesús con la de otros filósofos que fueron perseguidos y afirmó renuente lo siguiente: Jesús era un hombre sabio e influyente que murió por sus creencias, sus seguidores adoptaron esas creencias y vivieron vidas que las reflejaban.

Flegón (80-140 DC)

Flegón escribió “Crónicas” alrededor de 140 DC y afirmó renuente los siguientes detalles acerca de Jesús: Jesús tenía la capacidad de predecir con exactitud el futuro, fue crucificado bajo el reinado de Tiberio César y demostró sus heridas después de que resucitó.

Descubrimientos arqueológicos

Se han escrito muchos volúmenes sobre el soporte arqueológico para el Antiguo y el Nuevo Testamento, incluyendo esta breve lista de confirmaciones arqueológicas:

Quirinio/Cirenio            

Lucas escribió que José y María regresaron a Belén porque un gobernador sirio llamado Quirinio estaba llevando a cabo un censo (Lucas 2: 1-3). Los descubrimientos arqueológicos en el siglo XIX revelaron que Quirinio (o alguien con el mismo nombre) era también un procónsul de Siria y Cilicia entre el 11 AC hasta la muerte de Herodes. El nombre de Quirinio fue descubierto en una moneda de este periodo de tiempo, y sobre la base de una estatua erigida en Antioquía de Pisidia.

Erasto

En Romanos 16:23, Pablo escribió: “Los saluda Erasto, tesorero de la ciudad”. Un pedazo de pavimento se descubrió en Corinto en 1929 confirmando su existencia.

Lisanias

Lucas describe un tetrarca llamado Lisanias y escribió que este hombre reinó sobre Abilene cuando Juan el Bautista comenzó su ministerio (Lucas 3: 1). Se han descubierto dos inscripciones que mencionan a Lisanias. Una de ellas, fechada entre los años 14-37 DC, identifica a Lisanias como el tetrarca en Abila, cerca de Damasco.

Iconio

En Hechos 13:51, Lucas describe esta ciudad en Frigia. Algunos escritores antiguos (como Cicerón) escribieron que Iconio estaba ubicado en Licaonia, en lugar de Frigia, pero fue descubierto un monumento en 1910 que confirmó que Iconio se encuentra en Frigia.

La Piscina de Betesda

Juan escribió acerca de la existencia de una piscina de Betesda (Juan 5: 1-9) y dijo que estaba ubicada en la región de Jerusalén, cerca de la puerta Probática, rodeado de cinco pórticos. En 1888, los arqueólogos comenzaron a excavar el área cerca de la Iglesia de Santa Ana en Jerusalén y descubrieron los restos de la piscina, con pasos para entrar de un lado y cinco pórticos en el otro lado.

Politarca

Durante muchos siglos, Lucas fue el único escritor antiguo que utilizó la palabra “Politarca” para describir a “los gobernantes de la ciudad.” Los escépticos dudaban de que se tratara de un término griego hasta que fueron descubiertas diecinueve inscripciones. Cinco de ellas en referencia a Tesalónica (la misma ciudad en la que Lucas afirmaba haber oído el término).

La Piscina de Siloé

Juan escribió acerca de la “Piscina de Siloé” (Juan 9: 1-12) y la describió como un lugar de purificación ceremonial. Los arqueólogos Ronny Reich y Eli Shukrun excavaron la piscina y la dataron entre el 100 AC y el 100 DC (en base a las características de la piscina y las monedas encontradas en el yeso).

Poncio Pilato

Durante muchos años, la única corroboración que teníamos para la existencia de Poncio Pilato (el gobernador de Judea que autorizó la crucifixión de Jesús) fue una muy breve cita de Tácito. Sin embargo, en 1961 fue descubierta una pieza de piedra caliza que contenía una inscripción con el nombre de Pilato. La inscripción fue descubierta en Cesarea, una capital provincial durante el mandato de Pilato (26-36 DC),  y describe una dedicatoria de un edificio de parte de Pilato a Tiberio César.

La Costumbre de la Crucifixión

Si bien miles de criminales y presos de guerra fueron ejecutados de esta manera, ni uno solo de ellos había sido descubierto en alguna excavación arqueológica. En 1968, Vassilios Tzaferis encontró los primeros restos de una víctima de la crucifixión, Yohanan Ben Ha’galgol, enterrado en una tumba judía.

Sergio Paulo

En Hechos 13, Lucas identifica a Sergio Paulo, un procónsul en Pafos. Los escépticos dudaban de la existencia de este hombre y alegaron que cualquier líder de esta zona sería un “procurador” en lugar de un procónsul. Pero fue descubierta una inscripción en Chipre que hace referencia a Paulo y lo identifica como un procónsul.

Si bien las evidencias corroborativas “fuera de los evangelios” es extensa (sólo he citado algunos de los aspectos más destacados), también hay evidencia significativa “dentro de los evangelios” para corroborar su contenido, incluyendo (1) “Soporte involuntario de testigos” entre los autores de los Evangelios, (2) la referencia exacta de los nombres propios regionales del siglo primero, (3) las funciones gubernamentales, (4) las ubicaciones geográficas poco conocidas, y (5) El uso adecuado de la lengua antigua. He escrito sobre estas evidencias corroboran ampliamente en el Capítulo 12 de Cold Case Christianity.

Si evaluamos los relatos del evangelio con la misma plantilla que aplicamos a los testigos de los tribunales para determinar su fiabilidad, los relatos del Nuevo Testamento aprueban nuestro escrutinio y aparentar ser testimonios dignos de confianza. Por lo tanto, podemos confiar en ellos como una historia fiable, con la corroboración (como era de esperar) del testimonio renuente de autores antiguos no cristianos y el registro arqueológico de la época.

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Original: http://coldcasechristianity.com/2013/unbelievable-is-there-enough-evidence-beyond-the-gospels-to-make-their-testimony-reliable/

¿Podemos Corroborar Los Evangelios Aunque No Podamos Verificar Todos Los Detalles?

Cuando los miembros del jurado evalúan a testigos en casos penales, examinan la evidencia en un esfuerzo por corroborar las declaraciones de los testigos. Los miembros del jurado buscan alguna confirmación limitada de los hechos expuestos en el estrado. Imagínate, por ejemplo, que el te130-300x200stigo declare que el sospechoso de robo se acercó a una cajera del banco, la apuntó con un arma (usando la mano derecha), comenzó a subirse sobre el mostrador (usando la mano izquierda), le gritó a la cajera, y exigió que ella le diera el dinero de la caja registradora. Los miembros del jurado podrían querer algunas pruebas adicionales para confirmar que la declaración del testigo es exacta. Como resultado, los fiscales podrían presentar una huella digital (o la de un zapato) encontrada en el mostrador en un esfuerzo por corroborar el testimonio. Si las huellas dactilares en el mostrador coinciden con las huellas dactilares de la mano izquierda del sospechoso y la huella del zapato coincide con el zapato del sospechoso, la declaración del testigo se considera confiable y corroborada por la evidencia.

Pero ¿te diste cuenta de que las huellas del mostrador no confirman las acciones específicas del sospechoso, más allá de su contacto con la superficie? Esta evidencia corroborativa no nos dice nada acerca de por qué se subió al mostrador, nada sobre su posesión de un arma de fuego, y nada sobre su demanda de dinero. Mientras que las huellas dactilares y la huella del zapato corroboran la declaración del testigo, lo hacen sin establecer todos los posibles detalles. Esta es la naturaleza de la evidencia corroborativa; cada pieza se refiere y verifica un “punto de contacto”: un pequeño aspecto del testimonio que es suficiente para corroborar el testimonio en general. Incluso si la fiscalía tuviera una cinta del vídeo de todo el robo, muchos aspectos del testimonio del testigo no podrían corroborarse (como la parte audible del crimen, por ejemplo). En algún punto, los miembros del jurado tienen que confiar en lo que el testigo tiene que decir sobre el evento. La evidencia corroborativa siempre verifica una gama limitada de las declaraciones de los testigos.

Este también es el caso de la evidencia que corrobora el testimonio de los escritores de los Evangelios. Los escépticos a menudo argumentan que la corroboración de los Evangelios es demasiado limitada, pero la naturaleza de la evidencia corroborativa no debería sorprendernos. Debemos esperar encontrar corroboración de “puntos de contacto”; detalles parciales que tienden a corroborar la declaración en general.

Entonces, cuando la arqueología confirma un porcentaje limitado de las afirmaciones geográficas de los evangelios, esto debe ser visto como un paso significativo hacia la corroboración. Cuando un autor no cristiano del siglo I menciona algún aspecto limitado de la narrativa cristiana, esto debe ser visto como un paso significativo hacia la corroboración. Cuando la evidencia interna (la descripción correcta de los nombres propios, la estructura del gobierno y el entorno cultural del siglo I) corrobora algún aspecto limitado de los Evangelios, esto debe ser visto como un paso significativo hacia la corroboración. Y cuando todas estas evidencias corroborativas son consideradas en conjunto, esto debe ser visto como una verificación razonable de los testimonios que figuran en los Evangelios.

La evidencia corroborativa siempre es limitada; siempre se dirige a algún pequeño aspecto del evento en cuestión. Los miembros del jurado luego extrapolan, a partir de esta corroboración, la confiabilidad del testimonio. Lo hacen después de evaluar el testimonio con las otras tres preguntas que describí en Cold-Case Christianity (“¿Estuvieron presentes?” “¿Fueron honestos y precisos?” y “¿Tenían algún motivo para mentir?”). No podemos esperar que la evidencia corroborativa establezca cada afirmación del testigo. En cambio, la evidencia corroborativa nos proporciona otra pieza importante del rompecabezas de la confiabilidad. En algún punto, tenemos que confiar en lo que los testigos nos dicen sobre el evento.

Traducido de: http://coldcasechristianity.com/2013/we-can-corroborate-the-gospels-without-verifying-every-detail/#sthash.JzRpQxVX.dpuf

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

El Caso Para la Datación Temprana de los Evangelios

¿De cuán temprano estamos hablando?

¿Cómo sabemos lo que sabemos acerca de Jesús? ¿Cómo podemos estar seguros de que podemos confiar en lo que nos han dicho acerca de él? Para contestar estas preguntas, es importante que determinemos si los Evangelios son, de hecho, verdaderos testimonios de la vida de Jesucristo. El primer criterio para evaluar la veracidad de un testigo nos obliga a responder a la pregunta “¿Estuvieron los supuestos testigos presentes en primer lugar?”. Al igual que muchos eruditos liberales, cuando era ateo respondí a esta pregunta con el argumento de que los Evangelios fueron escritos en el siglo II o III, mucho más cerca del establecimiento del Cristianismo en el Imperio Romano que de la supuesta vida de Jesús:

 

 

Capítulo 11 a

 

 

 Antes de que siquiera pueda considerar a los Evangelios como relatos de testigos, tenía que decidir donde se encontraban en esta línea de tiempo. Si los escritores aparecieron por primera vez hacia la derecha (más cerca de los concilios de la iglesia y el establecimiento formal de la Iglesia Católica), había buenas razones para dudar de que eran verdaderos testigos de los sufrimientos de Cristo (1 Pedro 5:1) o de que ellos realmente vieron a Jesús con sus propios ojos (1 Juan 1: 1-3). Si, por el contrario, los escritores aparecieron a la izquierda de la línea de tiempo, por lo menos podría empezar a considerarlos seriamente. Cuanto más se cerca se encontraran de la vida y el ministerio de Jesús, más seriamente podría considerar sus afirmaciones.

 Vamos a echar un vistazo a la evidencia histórica y textual relacionada con los evangelios y a determinar cuán temprano aparecieron por primera vez en la historia. A medida que avanzamos en la datación temprana de los evangelios, recordemos que mientras más nos acercamos al tiempo de la vida de Jesús con un conjunto específico de pruebas, construimos un caso aún más fuerte para el grupo anterior de pruebas ofrecidas. El caso acumulativo para la datación temprana se hace más fuerte con cada línea adicional de evidencia:

 1) Más temprano que 250 DC

El 19 de noviembre de 1931, los “Papiros Bíblicos Chester Beatty” fueron revelados al mundo. Este grupo de antiguos papiros de Afróditopolis contiene once manuscritos, de los cuales tres son fragmentos del Nuevo Testamento, incluyendo los cuatro evangelios canónicos. Estos últimos han sido datados entre 200 – 250 DC. A partir de la existencia de estos papiros podemos concluir que los evangelios se escribieron antes del 250 DC.

 2) Más temprano que 200 DC

Otro gran grupo de papiros antiguos fueron descubiertos en Egipto en 1952. Los “Papiros Bodmer” fueron descubiertos en las antiguas sedes del orden Pacomio de monjes en Pabau, cerca Dishna. El conjunto de papiros contiene un texto del Evangelio de Juan que data de la primera parte del siglo III (cerca de 200 – 225 DC). Dado que Juan es aceptado por los estudiosos como el último evangelio escrito, es razonable concluir que los otros evangelios estaban en circulación antes del 200 DC.

 3) Más temprano que 180 DC

Taciano el Asirio fue un teólogo cristiano que vivió desde el 120 hasta el 180 DC. Tal vez su obra más importante fue un texto conocido como el “Diatessaron”; se trata de una armonización de los cuatro evangelios. Este trabajo se convirtió en el texto estándar para las iglesias cristianas de habla siria durante casi 500 años. Fue escrito obviamente antes de la muerte de Taciano en 180 DC y demuestra que los cuatro evangelios ya estaban en circulación y bien conocidos en el momento en que Taciano se dio a la tarea de armonizarlos.

 4) Más temprano que 150 DC

Muchos de los primeros Padres de la Iglesia estaban familiarizados con los evangelios y los citaron en sus propias cartas y escritos. Justino Mártir, en su “Primera Apología” (150 DC) cita y alude al capítulo 3 del Evangelio de San Juan (1. Apol 61, 4-5). Esto es consistente con el hecho de que Justino era el maestro de Taciano y seguramente sabía lo que Taciano sabía sobre los evangelios existentes. El uso de Justino del Evangelio de Juan empuja la datación de los evangelios otros 30 años hasta el 150 DC.

 5) Más temprano que 130 DC

Según Eusebio, Papías de Hierápolis mencionó los escritos de Mateo y Marcos cuando él (Papías) escribió sus cinco volúmenes de “Exposición de los Oráculos del Señor” alrededor del 130 DC. Esto es consistente con el hecho de que el famoso “Papiro Rylands” (el fragmento de papiro más antiguo conocido del NT hasta ahora) contenga un fragmento del Evangelio de Juan que data del mismo período de tiempo (130 DC). Los Papiros Rylands se descubrieron en Egipto y contienen miles de fragmentos de papiros. Es razonable concluir que el Evangelio de Juan se escribió antes del 130 DC dado el hecho de que fue obviamente escrito, copiado y transmitido de Grecia a Egipto durante algún período de tiempo antes de que se convirtiera en parte de esta colección.

 6) Más temprano que 120 DC

Policarpo fue un discípulo del apóstol Juan (o tal vez de Juan el evangelista) y más tarde se convirtió en el obispo de Esmirna durante el siglo II. Es considerado como uno de los tres Padres Apostólicos más importantes y el único trabajo sobreviviente de Policarpo es una epístola que escribió a la Iglesia Filipense en 120 DC. Policarpo cita a los evangelios y a otros libros del Nuevo Testamento en este documento; por lo tanto, es razonable concluir que los evangelios existían y ya eran bien conocidos antes de 120 DC.

 7) Más temprano que 110 DC

Ignacio fue el obispo de Antioquía a finales del siglo I o principios del siglo II. Escribió varias cartas alrededor del 110 DC que citan o aluden al Evangelio de Mateo. Sus cartas para Éfeso, Esmirna y Policarpo citan o aluden a Mateo 12:33, 19:12 y 10:16. Dado el tiempo de estos escritos, es claro que Mateo ya estaba en circulación y bien aceptado.

  8) Más temprano que 100 DC

Además de esto, la “Didajé” o “La Enseñanza de los Doce Apóstoles” también cita la versión de Mateo de la Oración del Señor en Didajé 8:1. La Didajé se descubrió por primera vez en un monasterio de Constantinopla y claramente fue utilizada por los primeros cristianos. Atanasio la describió como “designada por los Padres para ser leída por aquellos que recién se unen a nosotros y que desean la instrucción en la palabra de Dios”. La Didajé data aproximadamente del año 100 DC; otra evidencia de que el Evangelio de Mateo ya estaba en circulación y ampliamente conocido para esta época.

  9) Más temprano que 95 DC

Clemente está catalogado como el segundo o tercer obispo de Roma (después de Pedro) y escribió una carta a la congregación de Corinto que se conoce como “Primera Epístola de Clemente”. Esta carta está fechada comúnmente hacia el final del reinado de Domiciano en Roma (95 o 96 DC). Clemente utiliza secciones del evangelio de Mateo en 1 Clemente 13:1-2, una vez más, estableciendo que el evangelio de Mateo ya estaba en circulación y era citado en el año 95 DC.

  10) Más temprano que 70 DC

Probablemente el acontecimiento más importante del siglo, sobre todo para los judíos y los cristianos conversos, fue la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 DC. Roma envió un ejército a Jerusalén en respuesta a la rebelión judía del 66 DC. El ejército romano (bajo la dirección de Tito) destruyó el templo en el 70 DC, justo como Jesús lo había predicho en los Evangelios. Sin embargo, ningún evangelio registra la destrucción del templo. De hecho, no hay ningún documento del Nuevo Testamento que menciona o alude a la destrucción del templo, a pesar de que en muchas ocasiones la descripción de la destrucción del templo podría haber ayudado a establecer una verificación teológica o histórica. La explicación más razonable para el silencio respecto a la destrucción del templo es que todos los documentos del Nuevo Testamento, incluyendo los evangelios, fueron escritos antes del 70 DC.

 11) Más temprano que 64 DC

Lucas, el autor de “Los Hechos de los Apóstoles”, no dice nada acerca de:

  • La Destrucción del Templo (70 DC)
  • La Guerra de los Judíos con los Romanos (66 DC)
  • La persecución de la Iglesia por el ejército Romano (64).
  • El martirio de Santiago (61 DC)
  • El martirio de Pedro (65 DC)
  • El martirio de Pablo (64 DC)

De hecho, Pablo sigue vivo al final del libro de los Hechos. Además, muchas de las expresiones utilizadas por Lucas en el libro de los Hechos son muy tempranas y primitivas y encajan bien en el contexto de Palestina antes de la caída del templo. Es razonable, por lo tanto, datar la redacción de los Hechos antes del 64 DC.

Lucas escribió el libro de los Hechos y el Evangelio de Lucas. Estos dos textos contienen introducciones que los unen en la historia. En la introducción del libro de los Hechos, Lucas se refiere a su “primer libro”, donde él “escribió acerca de todo lo que Jesús hizo y enseño hasta el día en que fue llevado al cielo”. Si es razonable concluir que el Libro de los Hechos fue escrito antes del 64 DC, también es razonable concluir que el Evangelio de Lucas fue escrito en años anteriores a este. Pablo ciertamente sabía que El Evangelio de Lucas era de dominio público alrededor del 64 DC cuando escribió su carta a Timoteo. Tengamos en cuenta el siguiente pasaje de su carta:

 

1 Timoteo 5, 17-18

Los ancianos que cumplen bien su función deberían ser respetados y bien remunerados, en particular los que trabajan con esmero tanto en la predicación como en la enseñanza. Pues la Escritura dice: «No le pongas bozal al buey para impedirle que coma mientras trilla el grano». Y dice también: « ¡Todo el que trabaja merece recibir su salario! »

 Pablo cita dos pasajes como Escritura aquí; uno en el Antiguo Testamento y uno en el Nuevo Testamento. «No le pongas bozal al buey que trilla”, se refiere a Deuteronomio 25, 4 y “El obrero es digno de su salario” se refiere a Lucas 10, 7. Está claro que el evangelio de Lucas ya era de conocimiento público y aceptado como Escritura cuando esta carta fue escrita. Por lo tanto, es razonable suponer que el evangelio de Lucas fue escrito en la década de los 60.

 12) Más temprano que 60 DC

Al igual que el libro de los Hechos, ninguno de los evangelios menciona cualquiera de los hechos ocurridos después del 61 DC. El más antiguo de estos evangelios, Marcos, es citado en varias ocasiones por Lucas en su evangelio. Esto no debe sorprendernos; Lucas nos aclaró que él no fue un testigo presencial, sino simplemente un buen historiador que estaba consultando a los testigos de la época:

Lucas 1, 1-4

Muchas personas han intentado escribir un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros. Se valieron de los informes que circulan entre nosotros dados por testigos oculares, los primeros discípulos. Después de investigar todo con esmero desde el principio, yo también decidí escribir un relato cuidadoso para ti, muy honorable Teófilo,  para que puedas estar seguro de la veracidad de todo lo que te han enseñado.

 

Es razonable creer que el evangelio de Marcos ya estaba en circulación con anterioridad a la investigación de Lucas. Si Lucas escribió su Evangelio en los años 60, podemos suponer que el Evangelio de Marcos fue escrito antes de eso, colocándolo en los finales de los 50.

 13) Más temprano que 55 DC

Mientras que los eruditos liberales se inclinan a negar que Pablo es el autor de todas las cartas que se le atribuyen en la Biblia, incluso los eruditos más escépticos están de acuerdo en que Pablo es el autor de las cartas escritas a los Romanos, a los Corintios y a los Gálatas, y que estas cartas fueron escritas en un período que abarca desde el 48 DC  hasta el 60 DC. La Carta a los Romanos se suele datar en el 50 DC y revela algo importante relacionado con la temprana existencia de los evangelios. Pablo comienza la carta proclamando que Jesús es el “Hijo de Dios” resucitado; Pablo describe ya una “alta cristología” en esta carta.  Jesús no es simplemente un profeta humilde que fue transformado en Dios por medio de una evolución mitológica durante cientos de años. Él es el Jesús de los evangelios en las cartas de Pablo, sólo 17 años después de la Resurrección. De hecho, el esquema de Pablo de la vida de Jesús coincide con el de los evangelios. En 1 Corintios 15, Pablo resume el mensaje de los evangelios y refuerza la idea de que este mensaje es el que le entregaron los apóstoles. En su carta a los Gálatas (escrita en los mediados de los 50) Pablo describe su interacción con estos apóstoles (Pedro y Santiago) y dice que la reunión se produjo por lo menos 14 años antes de la redacción de la carta (Gálatas 1:18, cf. 2:1). Esto significa que Pablo vio a Cristo resucitado y aprendió acerca de los relatos de los evangelios de los testigos oculares (Pedro y Santiago) dentro de los 5 años posteriores a la Crucifixión. Por eso Pablo pudo decirle a los Corintios (en su carta escrita en 53-57 DC) que todavía había muchos testigos vivos que podían confirmar los relatos de la resurrección:

 

1 Corintios 15:3-7

Yo les transmití a ustedes lo más importante y lo que se me había transmitido a mí también. Cristo murió por nuestros pecados tal como dicen las Escrituras. Fue enterrado y al tercer día fue levantado de los muertos, tal como dicen las Escrituras. Lo vio Pedro y luego lo vieron los Doce.  Más tarde, lo vieron más de quinientos de sus seguidores a la vez, la mayoría de los cuales todavía viven, aunque algunos ya han muerto. Luego lo vio Santiago, y después lo vieron todos los apóstoles. 

 

La descripción de Pablo sobre Jesús nunca cambia en los muchos años durante los cuales escribió cartas a las iglesias locales. Pablo se mantiene firme en la manera en que describe a Jesús. No existe una lenta evolución de Jesús de hombre a Dios, a pesar de que las cartas se Pablo extienden durante 12 a 15 años. Pablo tiene sus raíces en la descripción de Jesús dada por los evangelios desde su primera reunión con los testigos que conocieron personalmente a Jesús. Pablo también parece estar familiarizado con el Evangelio de Lucas al escribir su carta a la Iglesia de Corinto. Nótese la similitud entre la descripción de Pablo de la Cena del Señor y la del Evangelio de Lucas:

1 Corintios 11:23-26

Pues yo les transmito lo que recibí del Señor mismo. La noche en que fue traicionado, el Señor Jesús tomó pan y dio gracias a Dios por ese pan. Luego lo partió en trozos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí». De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre…»

 

Lucas 22:19-20

Tomó un poco de pan y dio gracias a Dios por él. Luego lo partió en trozos, lo dio a sus discípulos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí».  Después de la cena, tomó en sus manos otra copa de vino y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre…»

Pablo, escribiendo a partir del 53 – 57 DC, parece estar citando al Evangelio de Lucas (ya que es el único evangelio que describe a Jesús diciendo a los discípulos “Hagan esto en memoria de mí”). Lucas fue compañero de viaje de Pablo y también fue el Evangelio de Lucas el que Pablo citó en 1 Timoteo. Recuerde que Lucas reunió su material de los testigos oculares disponibles, como Marcos, por lo que es razonable suponer que el relato de Marcos estaba disponible muy temprano en la historia a fin de servir de base para la información que Pablo está citando sobre la Cena del Señor.

Esta evidencia de la datación de los evangelios alrededor de los 50 podría corroborar el polémico descubrimiento de José O’Callaghan (un eminente papirólogo jesuita español). O’Callaghan examinó un fragmento de papiro descubierto en Qumrán en la Cueva 7 (como parte de la colección de los manuscritos del Mar Muerto). O’Callaghan concluyó que este fragmento (llamado el ‘7Q5’) es en realidad un trozo del evangelio de Marcos (Mc 6, 52-53). El fragmento está fechado en 50 DC.

Hay muchas buenas razones para creer que los evangelios fueron escritos muy temprano y que circularon entre los primeros cristianos quienes los leyeron, citaron y conservaron para las generaciones posteriores. Vamos a ubicar la evidencia en la línea de tiempo para visualizar donde están ubicados los evangelios con relación a la vida de Jesús:

 

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Hemos reunido trece piezas de evidencia que establecen la datación temprana de los Evangelios y las hemos organizado de la más reciente a la más antigua por una razón. Al leer la lista de evidencias, llegamos a entender que la primera pieza de evidencia de 250 DC es más validada y apoyada por la segunda pieza de evidencia de 200 DC. Cada pieza posterior continúa apoyando las evidencias previas.

 Tenemos suficiente evidencia interna y externa para concluir que fueron escritos por los testigos originales que vieron a Jesús y aprendieron de él. Mientras que a los escépticos les gustaría afirmar que fueron escritos muchos años luego de la vida de los supuestos discípulos y cerca de los concilios que los afirmaron, la evidencia indica algo diferente.

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Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.