Dos Hechos Científicos Ocultos en la Semana de la Pasión

Cuando examinamos los evangelios, encontramos dos hechos científicos ocultos que aumentan la credibilidad de los relatos de los testigos oculares. Los autores de los evangelios incluyeron dos observaciones increíbles, a pesar de que ellos no entendían  completamente lo que habían visto (o lo que había sido visto por otras personas) en el momento de escribir los evangelios. Solo años más tarde, gracias a que nuestra comprensión de la biología ha aumentado, estas observaciones tienen sentido. Cuando un testigo declara enfáticamente  una observación incomprensible, solo por el hecho de que esa observación sea explicada por alguien más, muchos años después, la credibilidad del testigo aumenta.

Déjeme darle un ejemplo. Una vez tuve un caso en el que una testigo, Debbie, contó que las joyas de su madre habían sido tomadas por un hombre. Ella le dijo a la policía que llegó a casa temprano de la escuela y encontró al ladrón en su casa. El ladrón salió corriendo por la puerta de atrás, con Debbie persiguiéndolo muy de cerca. Debbie dijo que se desvaneció en  el momento en que él entró en su patio trasero  y, aunque Debbie comprobó las cercas alrededor de la propiedad de sus padres, el ladrón parecía haber desaparecido en el aire. El oficial de policía dudó de su historia, dado que Debbie ya había tenido problemas con la ley. El oficial supuso que robó las joyas y había inventado la historia del “ladrón que desaparece”.  Semanas más tarde, otro robo se produjo en el barrio, sin embargo, esta vez el ladrón fue detenido por la policía. Él confesó haber tomado las joyas del primer robo y dijo a los investigadores que él saltó inmediatamente debajo de la casa (a través de un respiradero abierto en la base), cuando fue perseguido por la joven que lo vio. Se escondió debajo de la casa durante varias horas hasta que la policía se hubiera ido. Luego salió cuidadosamente fuera del patio. La confesión del ladrón explica ahora las observaciones de Debbie; su testimonio se volvió confiable una vez  que se explicaron sus observaciones aparentemente increíbles.

Dos de los testigos de los Evangelios (Lucas y Juan) ofrecen detalles de la Semana de la Pasión que parecieron increíbles a las primeras personas que leyeron sus testimonios. Siglos más tarde, gracias a que nuestra comprensión de la biología humana mejoró, estas observaciones finalmente tuvieron sentido. Lucas, por ejemplo, describe la escena en el Huerto de Getsemaní, en la que Jesús oró antes de ser llevado cautivo:

Lucas 22, 41-44

Y él se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Hematidrosis
Hematidrosis: Significa “sudar sangre”. Fenómeno raro que se produce en situaciones de estrés intenso. Los vasos sanguíneos pueden dilatarse hasta el punto de ruptura, de forma que se producen hemorragias en la capa de la epidermis más próxima a las glándulas sudoríparas. Así, la sangre se mezcla con el sudor y brota por la piel.

En la última línea de este pasaje, tenemos una descripción bastante inexplicable de Jesús sudando gotas de sangre. Al parecer, esto fue confuso para los primeros lectores de la Escritura; los Padres de la Iglesia no estaban muy seguros de qué hacer con esta descripción en sus propios escritos. Muchos trataban el versículo como una descripción poética por parte de Lucas. Justino Mártir, al describir el versículo en sus propias enseñanzas, por lo general omite esta línea por completo. Los lectores del mundo antiguo se esforzaron por dar sentido a la descripción de Lucas, dado que nunca habían visto nada como esto en su propia experiencia personal. Hoy entendemos la ciencia oculta detrás de esta rara observación de Lucas. Como describe el Dr. Joseph Bergeron: ” La Hematidrosis Psicogénica se ha reportado en un puñado de casos donde fue producida por el temor al daño físico inminente. La mayoría de estos casos reportados fueron personas que estaban a punto de ser ejecutadas”. El informe de Lucas sobre el sudor de sangre no era poético; se trataba simplemente de un ejemplo de ciencia escondida que aumenta la confianza de la observación original. Es poco probable que el Lucas inventara un detalle inexplicable si hubiera querido que la historia pareciera razonable a los primeros oyentes.

Lucas no es el único que describe algo confuso en la Semana de Pasión. Juan también incluye un detalle inexplicable en su descripción de Jesús en la cruz:

Juan 19, 31-34

Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilatos que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 

Pleura_sp
El corazón y los pulmones están recubiertos por el pericardio y la pleura, respectivamente. La función de estas cubiertas es amortiguar la fricción que estos órganos sufren al cambiar de volumen. Están compuestas por dos hojas que contienen líquido pericárdico y pleural, son líquidos parecidos al agua a simple vista y derivan de la sangre.

Juan, un simple pescador, describió la acción del soldado y dijo que salió agua del costado de Jesús cuando fue atravesado. Mientras un testigo falso de tal evento podría narrar la aparición de sangre que manaba del costado de Jesús, Juan incluye el agua sin ningún intento de aclarar o explicar su comentario. Su observación fue confusa para sus primeros lectores. De hecho, los Padres de la Iglesia una vez más se esforzaron por dar sentido a esta afirmación. Tertuliano, Agustín, Cirilo y Jerónimo sugirieron que Juan se refería alegóricamente al bautismo de Jesús, a la regeneración del agua, o al testimonio del Espíritu Santo. Hoy día, entendemos la ciencia médica oculta que explica la existencia de agua en el cuerpo de Jesús. Cualquier persona golpeada tanto como Jesús en las horas previas a su crucifixión, seguramente sufriría un shock circulatorio e insuficiencia cardíaca. Cuando esto ocurre, típicamente se produce un derrame pericárdico o pleural. El agua comienza a acumularse alrededor del corazón o en los pulmones. Si esto le sucedió a Jesús, el agua hubiera salido de su cuerpo si la lanza del soldado ingresó a cualquiera de estas dos regiones. El informe de Juan sobre agua no era una alegoría; era simplemente otro ejemplo de ciencia oculta que aumenta la confiabilidad de la observación original. Es poco probable que Juan inventara un detalle inexplicable si hubiera querido que la historia pareciese razonable a los primeros oyentes.

Los hallazgos de la ciencia explican ahora las observaciones de los testigos de los Evangelios que; al igual que Debbie, se han vuelto aún más creíbles ahora que su testimonio aparentemente inexplicable haya sido explicado tarde en la historia.

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Traducido y Adaptado de:

http://pleaseconvinceme.com/2014/two-hidden-science-facts-in-the-passion-week/

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¿Cómo Podemos Saber si un Testigo Dice la Verdad?

Los Evangelios son declaraciones de testigos oculares, por lo tanto, es de suma importancia  saber si son confiables o no. Entonces, ¿Cómo podemos llegar a confiar en lo que un testigo ocular tiene para decir? ¿Cómo podemos evaluar a un testigo para asegurarnos de que él o ella es alguien en quién se pueda confiar en primer lugar? A los jurados se les pide que evalúen testigos en cortes judiciales todos los días. Si usted estuviera sentado en un jurado en el estado de California hoy, el juez le daría algunos consejos sobre la evaluación de los testigos que están a punto de declarar ante usted. De hecho, el juez le diría que usted debe considerar una serie de factores y preguntarse a sí mismo las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo podría el testigo haber visto, oído, o percibido de otra manera las cosas sobre las que testifica?
  2. ¿Qué tan bien fue el testigo capaz de recordar y describir lo que sucedió?
  3. ¿Cuál fue el comportamiento del testigo durante su declaración?
  4. ¿El testigo es capaz comprender las preguntas y contestarlas directamente?
  5. ¿Fue el testimonio del testigo influenciado por un factor como parcialidad o prejuicio, una relación personal con alguien involucrado en el caso, o un interés personal en cómo se decida el caso?
  6. ¿Cuál fue la actitud del testigo sobre el caso o sobre testificar?
  7. ¿El testigo hizo alguna declaración en el pasado que es consistente o inconsistente con su testimonio?
  8. ¿Cuán razonable es el testimonio cuando consideras todas las otras evidencias en el caso?
  9. [¿Alguna otra evidencia probó o refutó cualquier hecho sobre el cual el testigo declaró?]
  10. [¿El testigo admitió no ser digno de confianza?]
  11. [¿Es veraz el carácter del testigo?]
  12. [¿Ha sido condenado el testigo de un delito grave?]
  13. [¿El testigo ha sido involucrado en alguna conducta que refleje su credibilidad?]
  14. [¿Se prometió al testigo inmunidad o clemencia a cambio de su testimonio?] 1

Estas son las preguntas que se anima a los miembros del jurado a preguntarse a medida que evalúan a los testigos que testifican en la corte. A veces estos testigos están testificando en juicios que son cuestión de vida o muerte, juicios que podrían llevar a los acusados ​​a enfrentar en última instancia la pena de muerte. Al final, hay cuatro áreas críticas de preocupación cuando se trata de la evaluación de un testigo ocular:

¿ESTUVIERON PRESENTES?

 Primero, tenemos que averiguar si el testigo siquiera estuvo presente para observar alguna cosa. Esta preocupación se ve reflejada por preguntas como “¿Cómo podría el testigo ver, oír, o de otra manera percibir las cosas que testifica?”. Probablemente pienses que este es un asunto tonto para ser examinado, pero yo puedo decirte por experiencia personal que en ocasiones una persona afirma ser testigo o partícipe en un caso mientras que ellos, en realidad, ni siquiera estuvieron cerca del evento.

Una vez re-abrí un caso de los principios de 1970 que mi padre ayudó a investigar cuando estaba trabajando homicidios. Recordé el caso como niño y el estrés que causó a mi padre cuando quedó sin resolver. El caso era muy conocido en la región y recibió una increíble cantidad de publicidad. Al examinar el caso congelado (cold case) treinta años más tarde, descubrí que los investigadores originales habían sido engañados por un hombre que se adelantó y confesó ser el asesino.

Se sentó con los detectives durante el transcurso de muchos días y ofreció suficientes detalles como para convencerlos de que había asesinado a la víctima. En realidad, no tenía nada que ver con el crimen, pero estaba buscando la atención y la fama retorcida que le trajo. Finalmente, fue expuesto como un fraude, pero su participación en el caso distrajo a los investigadores durante el tiempo suficiente para llevarlos fuera de la pista del verdadero asesino. Este tipo de cosas suceden en casos de alto perfil que ofrecen quince minutos de fama. Es por eso que necesitamos estar seguros de que un testigo ocular estuvo realmente presente para analizar lo que él o ella dice haber visto.

¿FUERON HONESTOS Y PRECISOS?

 La principal preocupación que la mayoría de nosotros tenemos al evaluar testigos es la cuestión de la credibilidad. Un testigo que estuvo presente en el momento del crimen, pero que está mintiendo sobre lo que pasó no tiene ningún valor. Las instrucciones al jurado respecto a la credibilidad se abordan con preguntas como “¿El testigo hizo alguna declaración en el pasado que es consistente o inconsistente Capítulo 4con su testimonio? “.En los últimos años, con un gran número de casos judiciales se han difundido y transmitido a nivel nacional, hemos visto ejemplos de testigos que han sido desacreditados como mentirosos. Cuando Michael Jackson fue acusado de abuso de menores en el 2003, por ejemplo, la madre de la víctima subió al estrado como testigo. La defensa expuso el hecho de que ella había mentido acerca de un asalto en una tienda en 1998. Cuando los miembros del jurado descubrieron esto, muchos (si no todos) desacreditaron su testimonio en el caso del 2003. Cuando un testigo es expuesto respecto a una mentira en el pasado, su testimonio sobre el caso puede ser puesto en duda. Es importante, sin embargo, recordar que a los miembros del jurado también se les da esta instrucción de parte del juez:

“Si decide que un testigo mintió deliberadamente sobre algo importante en el caso, debería considerar no creer en nada de lo que el testigo dice. O, si piensa que el testigo mintió sobre algunas cosas, pero dijo la verdad sobre otras, simplemente podría aceptar la parte que usted piensa que es verdadera e ignorar el resto.” 2

Puede haber una buena razón para que el testigo mienta sobre algo no relacionado con el caso (tal vez para evitar la vergüenza o para proteger la privacidad de un ser querido), y aun así contar la verdad sobre lo que vio en el delito en cuestión. Seamos realistas, todos hemos mentido sobre alguna cosa u otra. Los miembros del jurado deben decidir si un testigo simplemente ha mentido en alguna ocasión (por alguna razón comprensible) o es un mentiroso habitual de poca confianza. En el caso de Michael Jackson, los miembros del jurado parecían haber decidido que la testigo fue lo último.

¿PUEDEN SER CORROBORADOS?

 Es justo preguntar si las observaciones de un testigo pueden ser verificadas por alguna otra pieza de evidencia o testimonio. Esta preocupación se refleja en preguntas como “¿Cuán razonable es el testimonio cuando consideras todas las otras evidencias en el caso? ” o “¿Alguna otra evidencia probó o refutó cualquier hecho sobre el cual el testigo declaró?”.  Si un testigo  dice que el acusado cometió un robo a un cajero en su ventana en el banco, y se llegan a encontrar las huellas dactilares del acusado en ese mostrador, usted tiene un pedazo de evidencia corroborativa que comienza a verificar lo que el testigo declara. La evidencia directa de testigos adicionales también pueden verificar una declaración, y la evidencia circunstancial (forense o de otro tipo) puede ayudar a validar lo que un testigo ha dicho.

¿TUVIERON UN MOTIVO ULTERIOR?

 Por último, los miembros del jurado tienen que averiguar si un testigo tiene un motivo para mentir. Por eso en las instrucciones para el jurado se incluyen preguntas como “¿Fue el testimonio del testigo influenciado por un factor como parcialidad o prejuicio, una relación personal con alguien involucrado en el caso, o un interés personal en cómo se decida el caso?”. He investigado varios casos de abuso conyugal donde participan esposos y esposas que se han agredido mutuamente. Tratar de llegar a la verdad del asunto era extremadamente difícil. Ambas partes estaban tan enojadas que estaban dispuestas a hacer o decir cualquier cosa para conseguir que el ex-cónyuge este problemas. Cada uno parecía tener un motivo para mentir o exagerar sobre el comportamiento violento del otro cónyuge, y los miembros del jurado tuvieron dificultades para discernir la verdad en medio de la ira y el embellecimiento.

Estas cuatro áreas críticas deben ser examinadas antes de que podamos confiar en un testigo presencial. Si podemos establecer que un testigo estaba presente, ha sido preciso y honesto en el pasado, es verificado por evidencias adicionales y no tiene ningún motivo para mentir, podemos confiar en lo que el testigo tiene para decir.

Referencias

  1. Judicial Council of California, Judicial Council of California Criminal Jury Instructions, CalCrim

Section 105.

  1. Judicial Council of California, Judicial Council of California Criminal Jury Instructions, CalCrim

Section 105.

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

¿Cómo Pueden Ser Los Evangelios Declaraciones De Testigos Oculares Si Incluyen Cosas Que Los Escritores No Vieron?

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Mi viaje hacia el cristianismo comenzó cuando examiné los evangelios con el fin de analizar las palabras de Jesús. Yo estaba interesado en Jesús nada más que como una fuente de sabiduría antigua y mi curiosidad hacia su persona me hizo empezar a examinar cuidadosamente a  los evangelios. Me impresionó de inmediato la presencia de lo que yo llamo “Soporte Involuntario entre Testigos”; una característica que a menudo veo en varias declaraciones de testigos en la escena del crimen. Esto me hizo examinar los evangelios con mucho más detalle y eventualmente apliqué los principios del Análisis de Declaración Forense (Forensic Statement Analysis) al Evangelio de Marcos. Escribí Cold-Case Christianity desde la perspectiva de un detective de cold cases (casos congelados, sin resolver durante muchos años) examinando las declaraciones de los autores de los evangelios y probando su credibilidad como testigos presenciales.

Sin embargo, varios escépticos han cuestionado esta premisa fundamental y han preguntado si los evangelios son relatos de testigos presenciales en primer lugar. Una objeción importante es el hecho de que los escritores de los evangelios a menudo incluyen información de eventos que simplemente no pudieron haber observado personalmente (es decir, los relatos del nacimiento en Mateo o Lucas y varios momentos en donde Jesús es descrito estando solo).

¿Cómo pueden los evangelios ser relatos de testigos si se incluyen hechos que los autores no pudieron haber presenciado? Al leer las declaraciones de testigos presenciales de casos congelados que fueron investigados originalmente hace décadas, encuentro que estas declaraciones incluyen tres tipos de información de primera mano:

 

Experiencia de primera mano

Los testigos presenciales incluyen descripciones de eventos y sucesos que ellos personalmente observaron y experimentaron.

Acceso de primera mano

Los testigos presenciales incluyen descripciones de eventos y sucesos que no observaron personalmente, pero estaban al tanto debido a la información proporcionada a ellos por alguien más en ese momento.

Conocimiento de primera mano

Los testigos presenciales incluyen descripciones de las condiciones y verdades culturales generales que eran parte del conocimiento común de la época, a pesar de que ellos no tenían experiencia directa u observación en la que basarse.

 

Es cierto que en la mayoría de las cortes de los juicios criminales, la “experiencia de primera mano” y el “conocimiento de primera mano” suelen ser las únicas partes del testimonio que son admitidas como evidencia. La parte del testimonio que yo llamo “acceso de primera mano” no se toma en cuenta por ser “de oídas” (porque la fuente original de esta información no está disponible para el interrogatorio). Pero esto no significa que la información de esta categoría es falsa o inválida. Existen una serie de condiciones en las que estos “testimonios de oídas” son admisibles en los casos penales, pero el estándar de aceptación en los procesos penales está cuidadosamente diseñado para ofrecer la máxima protección posible a los que están siendo acusados de cometer un delito. Preferimos tener a un centenar de personas culpables libres que condenar a una persona inocente. Por esta razón, queremos ser capaces de interrogar cuidadosamente a los testigos que están proporcionando información acusatoria.

 

Pero este alto estándar asociado con el testimonio de oídas es completamente irracional a la hora de examinar las afirmaciones de los testigos relacionados con acontecimientos históricos. Una vez que un testigo presencial de un evento histórico muere, todo lo que ese testigo dijo ya no esta abierto a un interrogatorio. Bajo este estándar de la corte, tendríamos que ignorar todo lo que no puede ser declarado por un testigo viviente (y, por lo tanto, interrogado cuidadosamente). Si aplicamos esta norma a nuestra vida personal, ninguno de nosotros podría tener confianza en nuestra propia historia familiar más allá de nuestros padres o abuelos que aún viven. Es un estándar inaceptablemente alto al examinar las afirmaciones de testigos relacionados con acontecimientos históricos. Los testigos presenciales aportan información a la luz de su propia experiencia personal y su observación, su propio acceso a la información de otros testigos vivientes y su propio conocimiento profundo de la cultura en la que viven. Encuentro esto en cada caso en el que he trabajado. El hecho de que un testigo presencial opte por proporcionar información de “acceso de primera mano” no desacredita lo que ellos están proveyendo de “experiencia de primera mano” o de “conocimiento de primera mano“. De hecho, la inclusión de datos adicionales simplemente proporciona al investigador más datos para investigar, corroborar y presentar al jurado.

 

Traducido y Adaptado de: http://coldcasechristianity.com/2013/how-can-the-gospels-be-eyewitness-accounts-if-they-include-things-the-writers-didnt-see/

 

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Los Apóstoles Escribieron los Evangelios como Testimonios

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Cuando escribes un libro tratando de evaluar los Evangelios como declaraciones de testigos presenciales, no debería sorprenderte encontrar algunos críticos que ataquen la premisa de que los Evangelios son relatos de testigos en primer lugar. Después de todo, no están escritos en primera persona y no hay afirmaciones directas en los Evangelios que indiquen que fueron escritos por las personas mencionadas. Lucas, por ejemplo, cambia a narrar de tercera a primera persona en algunas partes de su libro “Hechos de los Apóstoles” ¿Por qué los otros autores de los Evangelios no hicieron algo similar al escribir su propio “testimonio”?  ¿Por qué simplemente estos autores no se identificaron más directamente para que podamos comprender su rol específico como testigos presenciales? Ciertamente los autores de los Evangelios adoptaron un enfoque reservado y humilde de su propia identidad dentro de los relatos, y esto no es inusual en la literatura antigua de la época. Pero hay varias buenas razones para creer que los Evangelios de hecho son declaraciones de testigos presenciales:

Declaraciones Atribuidas

Los autores del NT se refirieron repetidamente a sí mismos como testigos presenciales, incluso si no hicieron declaraciones evidentes que incluían sus nombres. En el último capítulo del Evangelio de Juan, el autor nos dice que él está testificando y que su testimonio es verdadero. Este lenguaje indica que el autor ha visto algo que puede describir como testigo ocular. Adicionalmente, los autores de 1 Juan y 2 Pedro se identifican a sí mismos como testigos presenciales que observaron directamente Jesús, que no inventaron historias ingeniosas (1 Juan 1:1 y 2 Pedro 1:16).  Mientras que Lucas afirma claramente que él no es un testigo presencial de los eventos en su evangelio, nos dice que basa su información en testigos oculares (Lucas 1:1).  Estas declaraciones acumulativas son coherentes con la noción de que los autores de los Evangelios se veían a sí mismos como testigos presenciales que estaban registrando hechos históricos.

Estrategia Apostólica

Es interesante notar que la estrategia utilizada por los apóstoles para compartir la verdad del cristianismo fue consistente con su papel de testigos presenciales. Cuando los apóstoles eligieron compartir lo que ellos creían con los no creyentes de su medio, lo hicieron proclamando la verdad de la resurrección y su propia condición de testigos oculares. Esto es consistente a lo largo de todo el libro de los Hechos de los Apóstoles. Los apóstoles se identificaron como testigos, compartieron la verdad como testigos y finalmente escribieron los Evangelios como testigos.

Soporte Temprano

Los primeros escritos de los Padres de la Iglesia simplemente confirmaron el carácter presencial de los autores de los Evangelios. Papias, por ejemplo, describió el Evangelio de Marcos como un registro de las enseñanzas de Pedro sobre lo que él vio y escuchó a Jesús. Según Papias, si bien Marcos no fue un testigo presencial de los hechos descritos en su Evangelio, registró con precisión las experiencias de primera mano de su maestro y mentor, Pedro.

Selección Autoritativa

Por último, el Canon refleja el carácter presencial de los relatos evangélicos. Uno de los principales criterios para la selección del Canon fue si el relato fue o no la composición de un testigo. Los Evangelios originales fueron protegidos y respetados debido a su autoría apostólica, y los documentos tardíos fueron rechazados por los primeros Padres de la Iglesia basados en el hecho de que fueron considerados narraciones fraudulentas ofrecidas por autores tardíos que en realidad no estuvieron presentes durante la vida y el ministerio de Jesús. El criterio de la autoría por testigos se volvió fundacional durante el proceso de selección.

Una simple lectura del Libro de los Hechos revela que los apóstoles se veían a sí mismos como testigos presenciales. La Iglesia primitiva reconoció esto y formó el Canon en torno al registro histórico y apostólico relacionado con Jesús. Mientras que ciertas características de los Evangelios todavía pueden ser objetadas por aquellos que niegan el carácter presencial de los textos, la mejor inferencia a partir de la evidencia es que los Evangelios fueron relatos de testigos oculares.

Traducido y Adaptado de: Http://coldcasechristianity.com/2013/the-apostles-wrote-the-gospels-as-eyewitness-accounts/

Jim Warner Wallace es autor de Cold-Case Christianity, tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective, posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.