Si la “Fe” implica hacer una Inferencia a partir de la Evidencia, ¿Por qué la llamamos “Fe”?

 

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En el último post ofrecí una definición bíblica de “fe” que se asemeja más a “confiar en la mejor inferencia a partir de la evidencia” en vez de “creer en algo que no tiene evidencias”.  Cada vez que hago esta distinción, inevitablemente alguien pregunta: “Si simplemente estamos haciendo la inferencia más razonable a partir de la evidencia ¿Cuál es la necesidad de tener “fe”?” La definición que he ofrecido da a entender que “tener fe” es más bien un proceso de razonamiento que busca inferencias y que requiere evidencia para dirigir nuestra decisión. Después de todo, les pedimos a los jurados que entren en esta forma de razonamiento todo el tiempo, ¿no? Los jurados tratan de encontrar la mejor inferencia a partir de las evidencias y nosotros no llamamos a sus decisiones “actos de fe”. Si la evidencia es una parte integral de los actos de fe ¿Qué es lo que se deja a la “fe”?

Mi experiencia en los juicios criminales me continúa enseñando acerca de la naturaleza de los casos basados en evidencia. Continúo investigando y presentando casos en los cuales había una serie de preguntas que el jurado tuvo que dejar sin respuesta. A pesar de que mis casos por lo general son sólidos, convincentes y acumulativos, siempre tienen algún límite informativo. Siempre hay algunas preguntas que no se pueden responder: ¿Cómo exactamente se deshizo el sospechoso del cuerpo de la víctima? ¿Cómo encontró tiempo para limpiar la escena del crimen? ¿Qué hizo con el arma del crimen? Hay algunas preguntas que simplemente no pueden ser respondidas a menos que el sospechoso esté dispuesto a confesar el crimen (lo cual no ocurre frecuentemente).

Esta es una parte tan esperada y común en los procesos penales que los fiscales suelen preguntar a los jurados (antes de su selección) si van a necesitar que todas las preguntas estén contestadas antes de que estén en condiciones de tomar una decisión sobre nuestro caso. Si un posible jurado dice que él o ella necesita que cada pregunta este contestada, simplemente lo eliminamos de nuestro panel. Nunca he visto un caso perfecto en el cual no hayan quedado preguntas sin responder, y los jurados que esperan ese tipo de caso serán un problema para ambos abogados. La expectativa de la perfección es simplemente irrazonable.

Por lo tanto, al final, la decisión que un jurado tome (basada en las evidencias que le han sido presentadas) requiere que decida y actúe sobre algo en lo que no posee un conocimiento completo. Generalmente pensamos en esa acción como un “acto de fe”.  Los jurados tienen que hacer esto todo el tiempo, pero resulta que cada uno de nosotros también hace esto todos los días, independientemente de nuestra cosmovisión atea o teísta. Cuando era ateo, yo había decido y actuado sobre algo en lo que no poseía un conocimiento perfecto. A pesar de que mi visión no podía explicar el origen de la vida, el comienzo del universo, la presencia del libre albedrío, la existencia de la conciencia y muchas otras realidades de mi experiencia humana, yo estaba dispuesto a abrazar la idea de que Dios no existía. Hice esto, aunque todavía tenía varias preguntas sin contestar. Aunque confiaba en mi decisiones y acciones sobre algo en lo que no poseía un perfecto conocimiento y entendimiento, rara vez pensaba en esto como un acto de fe. En su lugar, pensaba que era la conclusión más razonable a partir de la mejor inferencia basada en la evidencia y estaba cómodo con mis preguntas sin respuesta.

Como cristiano, estoy aún más cómodo con las preguntas que siguen sin respuesta. ¿Por qué? Porque pienso que hay muchas menos preguntas sin respuestas de este lado (el lado teísta) de la ecuación. Pienso que la evidencia para la existencia de Dios y para la confiabilidad del Nuevo Testamento es sólida, acumulativa y convincente. Pienso que el cristianismo es la mejor inferencia a partir de la evidencia. Esto no significa que todas mis preguntas tengan respuestas. No todas la tienen. Pero las evidencias me llevan a una conclusión de la misma manera que las evidencias pueden llevar a una conclusión a un jurado. Por lo tanto, yo decido y actúo, confiando en la inferencia más razonable, aunque existan preguntas sin respuesta. Supongo que se puede llamar a esto un acto de fe, pero es una “confianza en la mejor inferencia a partir de la evidencia” en lugar de una “creencia irracional en algo que no tiene evidencia”.

Jim Warner Wallace tiene una trayectoria de más de 25 años como policía y detective. Ha trabajado como oficial de patrulla, servido en la Unidad de Narcóticos y en el equipo SWAT, eventualmente se volvió detective de robos y homicidios. Posee un Master en Teología por el Seminario Teológico Golden Gate Baptist, es autor de Cold-Case Christianity y es profesor adjunto de Apologética en la universidad de BIOLA.

Traducido y adaptado de: http://coldcasechristianity.com/2012/if-faith-involves-making-an-inference-from-evidence-why-do-we-call-it-faith/

¿La Fe Cristiana esta Basada en Evidencia?

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Richard Dawkins, el famoso biólogo evolucionista, autor y ateo militante, dijo una vez: “La fe es la gran salida fácil, la gran excusa para evadir la necesidad de pensar y evaluar la evidencia. La fe es creer a pesar de, incluso tal vez debido a, la falta de evidencias.” ¿Es eso cierto? ¿Nos llama el cristianismo a despreciar o rechazar la razón y la evidencia en un esfuerzo para tener una fe que agrada a Dios? Mi deseo en Evidencias para la Fe es demostrar la relación entre la fe, la razón y la evidencia. Una vez que termine de hablar de la naturaleza de la fe bíblica, me dedicaré a hablar de las evidencias que demuestran la verdad del cristianismo, porque la fe cristiana se basa en la razón y la evidencia.

El Dios de la Biblia no llama a sus hijos a obedecer ciegamente. La Biblia misma sirve como una pieza de evidencia, el testimonio de testigos presenciales que nos proporcionan razones para creer. Es por eso que las Escrituras repetidamente nos llaman a tener una creencia “razonada” en Jesús. La Escritura nos dice:

1. Debemos valorar la razón para que no seamos como “animales irracionales” (Judas 1:4.10)

2. Debemos amar a Dios con nuestra “mente”, así como con el corazón y el alma (Mateo 22:37-38)

3. Debemos recordar que Jesús dijo que los milagros que realizó fueron ofrecidos como evidencia para que “sepamos y entendamos” que el Padre estaba en Él y Él estaba en el Padre (Juan 10:37-38)

4. Debemos recordar que Dios proveyó una “prueba” para todos nosotros, resucitando a Jesús de entre los muertos (Hechos 17:30-31)

5. Debemos recordar que Jesús no dudó en proporcionar “pruebas convincentes” (evidencias) adicionales a los discípulos, incluso después de haber sido resucitado (Hechos 1:2-3)

6. Debemos recordar que Pablo regularmente “razonó” con la gente proporcionando evidencia desde las Escrituras y testificó como testigo ocular de la resurrección (Hechos 17:2-3)

7. Debemos usar nuestras mentes para “examinar todo” con cuidado (1 Tesalonicenses 5:19-21)

8. Debemos resistir la tentación de tener una fe ciega y en su lugar debemos “probar los espíritus” para ver si son de Dios (1 Juan 4:1)

9. Debemos examinar lo que creemos hasta que estemos “plenamente convencidos” (Romanos 14:5, 2 Timoteo 1:8-12, 2 Timoteo 3:14)

Cuando usamos nuestra mente, investigamos la evidencia y quedamos convencidos, sucede algo maravilloso: tenemos el coraje para defender lo que creemos. Jesús nos dio más que suficiente evidencia para creer que Él era quien decía ser, y Él nunca nos pidió que creamos ciegamente. Cuando Jesús nos pidió tener fe en Él, Él nos pidió que aceptáramos lo que decía sobre la base de la evidencia que Él nos dio. La fe cristiana es una fe razonable:

Fe Irrazonable
Creer en algo A PESAR de la evidencia. Tenemos una fe irracional cuando nos negamos a aceptar o reconocer la evidencia existente que es fácilmente accesible y claramente refuta lo que creemos

Fe Ciega
Creer en algo SIN evidencia. Tenemos una fe ciega cuando aceptamos algo a pesar de que no haya evidencia para apoyar nuestras creencias. No buscamos NINGUNA evidencia que apoye o refute lo que estamos decididos a creer

Fe Razonable
Creer en algo DEBIDO A la evidencia. Tenemos una fe razonable cuando creemos en algo porque es la conclusión más razonable a partir de la evidencia existente. La Biblia repetidamente hace afirmaciones evidenciales. Ofrece relatos de testigos oculares sobre  acontecimientos históricos que se pueden verificar arqueológicamente, proféticamente e incluso científicamente. Nosotros, como cristianos, estamos llamados a mantener una fe razonable que se basa de esta forma.

J. Warner Wallace es un detective de casos congelados y un defensor del cristianismo Traducido y Adaptado de:  http://coldcasechristianity.com/2012/is-the-christian-faith-evidentially-reasonable/

Ciencia y Fe: ¿Amigos o Enemigos?

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Ciencia y Ateísmo

Los ateos se han vuelto más expresivos sobre el ofrecimiento de una alterativa viable al teísmo y la fe cristiana en general. Libros como el de Richard Dawkins “El espejismo de Dios”, Sam Harris “El fin de la fe: Religión, Terror y el futuro de la Razón”, Christopher Hitchens “Cómo la religión envenena todo” y Daniel Dennett  “Rompiendo el hechizo: la religión como un fenómeno natural” han despertado el debate entre el ateísmo y el teísmo. Algunos de estos libros escritos por los ateos han sido “best-sellers”. No es ninguna sorpresa que “El espejismo de Dios” haya vendido más de un millón de copias.

Como he conversado con varias personas, he oído una variedad de puntos de vista sobre el libro de Richard Dawkins “El espejismo de Dios”. Algunas personas que vienen de un trasfondo religioso (pero con muy poco fundamento) han encontrado los argumentos de Dawkins convincentes. Estas personas a veces se desvían hacia una especie de agnosticismo o ateísmo. Por otro lado, he tenido ateos me dicen que no están encantados con la retórica y los argumentos del libro.

En relación a las habilidades filosóficas de Dawkins, el filósofo Alvin Plantinga refiere en su revisión de “El espejismo de Dios” que: “Se podría decir que algunas de sus incursiones en la filosofía son, como mucho, sofomoricas (término utilizado en EEUU para describir a los estudiantes de 2do año de filosofía), pero eso sería injusto para los sofomoros; el hecho es que muchos de sus argumentos recibirían una calificación reprobatoria en una clase de filosofía de segundo año” Ver la reseña completa aquí. En la portada del libro de Alistar y Joanna McGrath “¿El espejismo de Dawkins? El fundamentalismo ateo y la negación de lo divino”, el filósofo y defensor del Darwinismo Michael Ruse dice: “El espejismo de Dios me hace sentir vergüenza de ser ateo”.

 

El método científico y la existencia de Dios

Uno de los temas principales que se trata a través de los últimos libros sobre el ateísmo es que la fe/teología y la ciencia son diametralmente opuestas entre sí. Dado que la ciencia pone a prueba lo observable ¿Es esta la manera correcta de analizar la existencia de Dios? Lo que tiende a ser olvidado es que la insistencia de que Dios debe ser un objeto visible/material que se pueda observar con los cinco sentidos es un error de categoría. Un error de categoría es asignar a algo una propiedad que se aplica sólo a los objetos de otra categoría.

Como dice JP Moreland, “Es una falacia de categoría criticar a los colores por no tener olores, a las constantes universales por no ser localizadas en un solo lugar y a Dios por no ser una entidad empírica. Desde el punto de vista cristiano ortodoxo, Dios, si existe, es un Espíritu infinito. No es parte de la naturaleza de un espíritu ser visible empíricamente como un objeto material lo sería. Es una falacia de categoría atribuir cualidades sensoriales a Dios o culparlo por no ser visible “(Scaling the Secular City: A Defense of Christianity (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1987. Page: 227).

Según mi punto de vista, una de las mejores soluciones para evaluar las evidencias y los argumentos para la existencia de Dios es utilizar la inferencia a la mejor explicación.

El modelo de la inferencia a la mejor explicación tiene en cuenta la mejor explicación disponible considerando nuestro amplio rango de experiencias y reflexiones. Ya que no podemos ver a Dios como un objeto material, tenemos que mirar los efectos en el mundo y hacer inferencias racionales para deducir la causa de dicho efecto. Por lo tanto, tenemos que observar si Dios nos ha dejado alguna pista que nos apunte el camino para encontrarlo.

Ciencia o Cientificismo: Errores y Presuposiciones Filosóficas

En lo que respecta a Dawkins, no es de extrañar que sea un firme defensor de lo que se llama un “cientificismo fuerte” que tiende a reducir todo el conocimiento legítimo (epistemología) al método científico. La ciencia es un método de recopilación de conocimientos mediante la observación y la experimentación. En este sentido, la visión del mundo cristiano no se opone a la ciencia. Pero la cosmovisión cristiana reconoce las limitaciones del “cientificismo” en relación con el descubrimiento del conocimiento humano. Los escépticos, como Dawkins y otros que abrazan un fuerte cientificismo creen que una proposición sólo se puede confiar si puede ser expresada y probada por el proceso científico. Por lo tanto, un fuerte cientificismo termina cometiendo una falacia reductiva (error lógico se comete cuando se trata de «reducir» algo complejo a algo muy sencillo, afirmando que «esto no es más que …», concentrándose en un aspecto limitado del fenómeno global) es decir, toma solo un área de estudio y reduce toda la realidad a esta área. Por otra parte, para aquellos que afirman que todas las afirmaciones verdaderas deben ser científicamente verificables terminan haciendo una suposición filosófica más que una declaración científica.

Lo que necesitamos recordar es que la ciencia depende de ciertas presuposiciones filosóficas tales como:

1)      La existencia de un mundo externo

2)      La naturaleza ordenada del mundo externo

3)      La posibilidad de conocer el mundo externo

4)      La existencia de la verdad

5)      Las leyes de la lógica

6)      La fiabilidad de nuestras facultades cognitivas y sensoriales para recabar datos

7)      La adecuación del lenguaje para describir el mundo real

8)      La existencia de valores utilizados en la ciencia (por ejemplo, “Probar las teorías de manera justa y reportar resultados con honestidad”)

9)      La uniformidad de la naturaleza y la inducción

10)   La existencia de los números

 

Un teísta afirma que el universo físico no es todo lo que hay. Hay un Dios infinito y personal que lo creó, lo sostiene y puede actuar dentro de él de una manera natural y no-natural. Así como puedo decir sin duda alguna que soy ignorante sobre muchas cosas, así mismo puedo decir que por lo general muchas personas son ignorantes acerca de la historia entre el teísmo y la ciencia. En palabras del físico Paul Davies: “La ciencia comenzó como una consecuencia de la teología, y todos los científicos, sean ateos o teístas….. aceptan una cosmovisión esencialmente teológica.” (2)

El Teísmo y la Ciencia Moderna

Por cierto, yo no estoy diciendo que sólo porque hay un grupo de científicos que creen en la existencia de Dios, el teísmo es cierto. De cualquier forma, aquí están algunos de los científicos (aunque algunos fueron deístas) que creían que Dios era la causa primaria del universo. Estos hombres dieron nacimiento a la ciencia moderna:

  • Johann Kepler (1571-1630). Mecánica Celeste. Astronomía física
  • Blaise Pascal (1623-1662). Hidrostática
  • Robert Boyle (1627-1691). Química. Dinámica de los gases
  • Nicolás Steno (1638-1687). Estratigrafía
  • Isaac Newton (1642-1727). Cálculo. Dinámica
  • Michael Faraday (1791-1867). Campo Magnético.
  • Charles Babbage (1792-1871). Informática
  •  Louis Agassiz (1807-1873). Geología glacial. Ictiología
  • James Simpson (1811-1870). Ginecología
  • Gregor Mendel (1822 – 1884). Genética
  • Louis Pasteur (1822-1895). Bacteriología
  • William Kelvin (1824-1907). Energética. Termodinámica
  • Joseph Lister (1827-1912). Cirugía antiséptica
  • James Clerk Maxwell (1831-1879). Electrodinámica. Termodinámica. Estadística
  • William Ramsay (1852-1916). Química isotópica (3)

En su libro “Religion in an Age of Science”, Ian Barbour describe la vista exaltada del método científico por el cientificismo. Como Barbour dice:

“La ciencia comienza a partir de datos reproducibles de público conocimiento. Las teorías se formulan y sus implicaciones son analizadas por observaciones experimentales. Los criterios adicionales que influencian en la elección de una teoría son la coherencia, la exhaustividad y la utilidad. Las creencias religiosas no son aceptables, en esta visión, porque la religión carece de datos de público conocimiento, como las pruebas experimentales, así como los criterios de evaluación. Solo la ciencia es objetiva, de mente abierta, universal, acumulativa y progresiva. Las tradiciones religiosas, por el contrario, se dice que son subjetivas, de mente cerrada, parroquiales, no criticables y resistentes al cambio.”

En su libro “The Limits of Science”, Nicholas Rescher también ofrece un comentario útil sobre este tema. Rescher dice:

“El teórico que sostiene que la ciencia es el alfa y el omega, que aquello que no está en los libros de ciencias no vale la pena conocerlo es un ideólogo con una doctrina peculiar y distorsionada. Para él, la ciencia ya no es un sector de la empresa cognitiva, sino una cosmovisión que explica todo. Esta es la doctrina, no de la ciencia, sino del cientificismo. Tomar esta postura no es para celebrar la ciencia sino para deformarla”

Causas Primarias y Secundarias

Dos de los principios más fundamentales de la ciencia son la causalidad y la uniformidad. La causalidad es la relación entre un evento (la causa) y un segundo evento (el efecto). El principio de uniformidad deriva su nombre de la experiencia uniforme sobre la cual se basa. Cuando miro el mundo a mí alrededor, veo dos tipos de causas – Naturales e Inteligentes. Sé también que, a través de la observación repetida, ciertos tipos de causas producen regularmente ciertos tipos de efectos. Por ejemplo, el viento en la arena (o agua) produce ondas. Las fuertes lluvias producen erosión en la tierra, etc. Estas son las que se denominan causas naturales o secundarias.

Sus efectos son producidos por fuerzas naturales cuyos procesos son una parte observable de la operación en curso del universo físico. Además de las causas secundarias, hay causas primarias o inteligentes. Las leyes naturales no hacen nada ni ponen nada en movimiento. Una “ley de la naturaleza” es una descripción de lo que sucede cuando ningún agente (ya sea divino, humano, etc.) está interfiriendo en el orden causal. La inteligencia es una causa primaria. Por ejemplo, cuando nos encontramos con un castillo de arena en la playa, nunca supondríamos que las olas y la arena lo hicieron por sí mismas sin ningún agente inteligente

Del mismo modo, nunca pensaríamos que una ley natural por sí misma produciría las caras en el Monte Rushmore. Como sabemos, la naturaleza no puede producir por sí misma un rascacielos o computadoras. Y en un sentido experimental, cuando vemos a simple vista dentro de un laboratorio, también sabemos que la naturaleza por sí misma no producir vida de la no-vida. Tampoco podemos intentar duplicar el Big Bang sin inteligencia humana. La lista es interminable.

Tan convencidos estamos debido a nuestra experiencia anterior que sólo la inteligencia produce este tipo de efectos que cuando vemos un caso similar de uno de estos tipos de efectos, invariablemente, postulamos una causa inteligible para él.

Así que parte del debate científico es sobre la diferencia entre causas primarias y secundarias. El teísmo bíblico reconoce que, mientras que Dios es la primera causa de todas las cosas, Él también trabaja a través de causas secundarias. En otras palabras, Dios actúa en el mundo a través de la intervención directa (un milagro, como la creación del universo o la resurrección de Jesús) y de causas naturales o por acciones indirectas (preservación). Si estudiamos la historia de la ciencia moderna, hubo un período en el que algunos de los fundadores de la ciencia moderna (véase más arriba), no postularon que todas las causas sean de origen secundario o natural. En otras palabras, se postuló a la vez una causa primaria (que es Dios como el creador de las cosas) y las causas secundarias encargadas del funcionamiento del mundo.

Cuando Pierre-Simon Laplace (1749-1827) corrigió la falsa creencia de Isaac Newton de que Dios intervino para corregir las órbitas elípticas de los planetas, Laplace ofreció una explicación naturalista del desarrollo del sistema solar. James Hutton (1726-1797) y Charles Lyell (1797-1875) explicaron los procesos geológicos por causas naturales al margen de cualquier interferencia no natural. Charles Darwin (1809-1882) más tarde ofreció una explicación natural para el surgimiento de la especie. Esto llevó a la necesidad de explicar el funcionamiento del mundo en lugar de su origen último, por lo tanto, la búsqueda de las causas secundarias eclipsó la necesidad de una causa principal. Así que vemos que el teísmo se redujo al deísmo y luego preparó el escenario para el ateísmo. (4) Oh, bueno!

En la época de los Nuevos Ateos, la ciencia se limita a la siguiente gama de preocupaciones:

1. Solo la ciencia se ocupa de los aspectos materiales del mundo natural.

2. La ciencia se limita a las causas secundarias y no se ocupa de la consideración de una causa primaria (como ser inteligente/divino como causa primaria) como parte de la estructura explicativa.

3. La ciencia busca reducir los sistemas observados a sus partes componentes como una manera de simplificar la observación y explicar el comportamiento de los niveles más altos de organización. (5)

Así que lo que vemos aquí es que los ateos están promoviendo una visión de la ciencia que resulta del período de la Ilustración. Fue durante ese período que el uso de la razón es la forma más confiable para el conocimiento de la naturaleza, combinada con la suposición de que la naturaleza es inteligible, fomentado el desarrollo de ese método que ahora es el sello distintivo de la empresa científica. (6)

 

Al final, vemos el reduccionismo en este método. En el modelo reduccionista, todos los fenómenos naturales se puede entender en términos de los niveles más bajos y más elementales de la existencia, todo se reduce a partículas físicas. La consciencia se reduce a la biología, la biología se reduce a la química, la química reduce a la física, y toda la física se reduce al “comportamiento” de partículas y fuerzas elementales. (7)

Quiero mencionar que el término naturalista es generalmente considerado cuando se hace referencia a los ateos y materialistas. Esto es un poco problemático. Muchos teístas no tienen ningún problema en la búsqueda de causas naturales/secundarias. Pero la diferencia es que los teístas están abiertos a una causa primaria que no está regulada por causas naturales.

No olvides la Metafísica

Sin metafísica, uno no sería capaz de construir una visión del mundo. El Naturalismo filosófico o metafísico se refiere a la visión de que la naturaleza es “todo espectáculo.” El Naturalismo (como actualmente es discutido y defendido por Richard Dawkins y otros ateos) no es un descubrimiento de la ciencia. Siempre debe ser visto como una presuposición de la ciencia como se practica actualmente. Tanto Dawkins y Francis Crick admiten que el mundo muestra todos los indicios de ser diseñado y tener un propósito, ellos añaden una calificación; sólo luce de esa manera. En otras palabras, mientras que el diseño es evidente, se puede explicar sin recurrir a ningún diseñador.

Los comentarios del ateo Richard Lewontin, genetista evolucionista de la Universidad de Harvard, en su artículo de enero 9 de 1997, “Billones y Billones de Demonios” resume cómo los impactos de la filosofía naturalista afecta todo el proceso científico: “Nuestra disposición a aceptar las afirmaciones científicas que están en contra del sentido común es la clave para la comprensión de la verdadera lucha entre la ciencia y lo sobrenatural. Nos ponemos del lado de la ciencia, a pesar de lo absurdo de algunos de sus conceptos, a pesar de que no cumple muchas de sus extravagantes promesas de salud y vida, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica por historias no corroboradas, porque tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No es que los métodos y las instituciones de la ciencia nos obliguen a aceptar una explicación material del mundo fenomenal; sino al contrario, que estamos obligados por nuestra adhesión a priori (aceptar sin cuestionar) a las causas materiales para crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materiales, no importa cuán contrarias sean a la intuición, no importa cuán desconcertante sean para el novato. Por otra parte, porque el materialismo es absoluto, ya que no podemos permitir un Pie Divino en la puerta. El eminente estudioso de Kant, Lewis Beck, decía que cualquier persona que podía creer en Dios podía creer en cualquier cosa. Atraer a una deidad omnipotente es permitir que en cualquier momento las regularidades de la naturaleza puedan ser rotas, que los milagros puedan suceder”

Una Nota Final

Hay científicos que rechazan la falsa dicotomía entre la ciencia / religión. Algunos han propuesto modelos de integración, tales como Ian Barbour y el Rev. John Polkinghorne. Polkinghorne es uno de los más grandes escritores vivos y un pensador sobre la ciencia y la religión: un verdadero científico de clase mundial que se volvió sacerdote. Ver su sitio web aquí

Uno de los mejores libros para leer acerca de la relación entre Dios y la ciencia es God’s Undertaker: Has Science Buried God? de John Lennox. Dale en un algún momento una lectura.

Referencias:

1. Moreland, J.P. The Creation Hypothesis: Scientific Evidence for an Intelligent Designer (Downers Grove ILL: InterVaristy Press, 1994), 16-17.

2. Davies, P. Are We Alone? (New York: Basic, 1995), 96.

3. Geisler N.L. Baker Encyclopedia of Christian Apologetics (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1999), 167-169.

4. ____. Systematic Theology, Vol 2. (Minneapolis, MI: Bethany House, 2003), 509. Filed under: 1

5. Peters, T. and Gaymon Bennett. Bridging Science and Religion (London: SCM Press, 2002), 72-73.

6. Ibid.

7. Scheiman, B. An Atheist Defends Religion: Why Humanity Is Better Off with Religion than without It (New York: New York: Penguin Group Publishers, 2009), 170-171.

 

Traducido y adaptado de: http://chab123.wordpress.com/2014/06/13/science-and-faith-friends-or-foes-4/